martes, 28 de agosto de 2007

THIS MACHINE KILLS FASCISTS


En el panorama post-Bolaño es seguramente más difícil encontrar autores capaces de escribir Poesía y Literatura (o bueno, vale, también Personaje), así en mayúsculas, como se hace con las instancias sagradas a las que merece la pena entregar la vida, como ponen por ahí dios, o patria los tarados, etcétera. Un mundo post-Bolaño en que se habla tanto del mundo post-Vila-Matas que está por venir y donde uno agarrará una bandera literaria como el que se pone una camiseta, y a continuación el sufrido lector-espectador podrá entregarse al divertido juego de pelar las sucesivas capas de ironía que componen la obra, más o menos igual que hacen los sufridos rockdeluxeros de hoy con discos como el de los Klaxons. Aun a riesgo de ser etiquetado como apocalíptico o simplista, en ese mundo post-literario yo seguiré añorando el viejo lema de Woody Guthrie, la posibilidad de una estética hecha de orgullo y de fe en las posibilidades de lo que uno tiene entre las manos. Para tener presente esa posibilidad pego esa frase en la tapa de mi portátil, en el día de hoy.

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