viernes, 1 de junio de 2007

LA SUSPENSIÓN DE LA INCREDULIDAD

A estas alturas, recordarles que Internet es el reino de la impostura sería una soberana tontería. Uno lo da por sabido: tras las manidas veinteañeras cañón de los chats hay calvos de cuarenta con la sexualidad desestructurada, un poco como en los consultorios íntimos de las revistas pero en plan masivo, que el medio lo pide.

Si esto les provoca rechazo es que no se están ustedes enterando de nada. Los avatares, o imágenes ideales del personaje que cada internauta encarna, son un medio de expresión fascinante. En internet, como en las novelas, abunda lo que Coleridge llamó suspension of disbelieve, es decir, en lugar de pensar me están engañando, es cuestión de tirarse a la piscina y aprovecharse de las nuevas leyes físicas. Y crear.

Como en toda forma de creación, hay por ahí magos. Gorka Limotxo estuvo a punto de llevarse el premio de 20 Minutos con un blog absolutamente absurdo en torno al que giraban, votando como posesos, cientos de comentaristas pajilleros. Marta de Esparta se llama el experimento (un blog en el que hablo de arte y de mis cositas), que desde luego ha sacado a la luz la cochambre del fenómeno bitacorero. Eso sí, a la modelo que hacía de Marta habría que conocerla mejor.

Y quítense el sombrero ante el maestro Casciari, que desvela hoy en Orsai que Yo y mi garrote, el blog de un supuesto enfermo mental que publicaba El País, era cosa suya. Y el que salía en los vídeos, un coleguita. Y los juegos de espejos del barroco, los manuscritos encontrados y la impostura como especia de la literatura, por ahí flotando todo el rato. Y el maestro Cervantes, esté donde esté pero seguramente metido en alguna tasca con Cide Hamete Benengeli, hablando de todo esto entre caña y caña, riéndose bastante, comentando algo como:

- ¿Y has visto lo que están haciendo en la radio de Murcia con lo de los poetas secretos? ¿Los que salen son familia tuya, no?

(La cita de Coleridge, vista en lo de Javier Moreno)

2 comentarios:

  1. La même chose qui nous passe, que nous ne savons pas si je suis tanja ou suis Monique.

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  2. Un señor de cuarenta gordo y calvo12 de junio de 2007, 19:17

    Fantástico este texto/denuncia. Totalmente de acuerdo. Un saludo, desde la cochambre!
    :P

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