lunes, 2 de febrero de 2009

¿QUIÉN TEME AL DECRECIMIENTO FEROZ?


Aunque suene tan mal, el término decrecimiento no hace referencia a crisis alguna, ni la que nos sacude ahora ni ninguna otra. No es un efecto ni un síntoma, sino una teoría económica y social que lleva entre nosotros ya más de treinta años. Parece haberse puesto de moda: tengamos mucho cuidado, pues, de acercarnos a ella sin los prejuicios añadidos, que tertulianos ya van sobrando.

Los partidarios del decrecimiento no son una secta amish ni una comuna hippy. Uno de sus postulados básicos, el que dice que la sociedad tardocapitalista se apoya en el consumo de materias primas finitas (petróleo, gas, coltán, etcétera) cuyo agotamiento va a hacer implosionar el mismo sistema que las explota, es difícilmente rebatible. Tampoco es fácil negar la evidencia de que, para cuando hayamos acabado de consumir todo el petróleo, los gases de efecto invernadero habrán provocado un colapso climático de proporciones teomáquicas. Parten de un concepto compartido por la mayoría de la población, Al Gore y los demás: que por este camino no vamos a otra parte que a nuestra propia destrucción, bien en esta generación bien en una muy cercana. La diferencia está en el uso que hacen de este concepto. Donde muchos de nosotros, incluyendo nuestra clase política, nos limitamos a utilizar indiscriminadamente el adjetivo sostenible y su derivado sostenibilidad hasta neutralizar todo significado (como saben, ya hay coches sostenibles en versión gasolina y diésel, campos de golf sostenibles y hasta un festival de música pop reglamentariamente sostenible), los teóricos del decrecimiento proponen un plan articulado y vinculante capaz de reducir de forma ordenada nuestra dependencia de estas materias y nuestra huella ecológica. Se trata de revisar cuidadosamente nuestras necesidades y separarlas de nuestros caprichos, relegando estos últimos, y de atender las primeras del modo más eficiente posible. No por un acceso de fundamentalismo neoludita, insisto, sino como resultado de una operación aritmética. Una fácil: una suma. De dos cantidades. Siendo la primera un dos. Y la segunda también.

No nos engañemos: estos planes no forman parte de la agenda política de ningún gobierno, ni Obama I de América va a ponerlos sobre ninguna mesa de negociación. En cuanto al decrecimiento, el acuerdo en su contra es total (-itario). Tanto da si personajes como José María Aznar (presidiendo congresos a sueldo de Exxon) o Mariano Rajoy (haciendo chistes con su primo a cuenta del cambio climático) parecen decididos a dispararse políticamente en el pie con ciertos comunicados acongojantes: la administración más ecologista de toda la Unión Europea no lo es sino en número de emisiones del adjetivo sostenible por minuto, mientras amplía o promueve nuevos aeropuertos, extiende las redes de autopistas hasta donde ni siquiera vive nadie o insta a comprar más coches, con optimismo, a la población. Si alguna vez soñamos que era tarea de las administraciones ayudarnos a reducir nuestra dependencia de los hidrocarburos, y que era posible castigar a los partidos que no lo hicieran votando a la oposición, seguramente es hora de despertarse. Y de levantar la voz. Entre los diferentes planes de estímulo económico puestos en marcha por los países occidentales, abundan las grandes inversiones en infraestructuras. No estaría de más saber quién ha establecido el orden de prelación y por qué el asfalto y el cemento se han convertido en nuestra necesidad más acuciante, si hasta hace apenas un año la iniciativa privada ya nos los proporcionaba en raciones king size, sin financiación pública mediante.

En Francia el movimiento cuenta hasta con un partido político, el Parti pour la décroissance, que aglutina diferentes posturas izquierdistas y ecologistas más radicales o menos, y tiene entre sus voceros a pensadores como Serge Latouche o André Gorz. El icono más extendido del movimiento es el caracol, debido a uno de sus textos fundacionales, un fragmento de Iván Illich conocido como la lógica del caracol:

El caracol construye la delicada arquitectura de su concha añadiendo una tras otra las espiras cada vez más amplias; después cesa bruscamente y comienza a enroscarse esta vez en decrecimiento, ya que una sola espira más daría a la concha una dimensión 16 veces más grande, lo que en lugar de contribuir al bienestar del animal, lo sobrecargaría. Y desde entonces, cualquier aumento de su productividad serviría sólo para paliar las dificultades creadas por esta ampliación de la concha, fuera de los límites fijados por su finalidad. Pasado el punto límite de la ampliación de las espiras, los problemas del sobrecrecimiento se multiplican en progresión geométrica, mientras que la capacidad biológica del caracol sólo puede, en el mejor de los casos, seguir una progresión aritmética.


Si trabajase en márketing, cosa que afortunadamente no me ocurre, les recomendaría que cambiasen de nombre. Hay muchos sectores económicos no basados en la rapiña de materias primas finitas, y por tanto exentos de la dieta, que, de hecho, se verían revitalizados por un aterrizaje controlado de los otros: las energías renovables son el ejemplo más obvio, pero también la sanidad, los servicios sociales, la educación, la cultura, la agricultura local o el ecoturismo tienen un margen muy amplio para crecer en un mundo no autodestructivo. Sobre todo si pensamos que tal vez el P.I.B. no es la Palabra Indiscutible del Bien y que para medir el bienestar y la sensatez de una sociedad hay tal vez indicadores mejores que la suma del valor de todos sus bienes.

viernes, 30 de enero de 2009

CHANGE


Perdonen que me ponga un poco pesado con este tema; como a casi todo el mundo, el fenómeno Obama me ha fascinado absolutamente desde que se postuló como candidato. La retórica, el momentum, la imagen, la campaña, el programa, el cambio. Percibo un componente hipnótico similar al que detecto en algunas campañas de márketing (no sé por qué pero las de perfume). Y bueno, supongo que estamos de acuerdo en que la operación líder imperial + hipnosis + fascinación masiva puede ser un poquito peligrosa. Por todo eso me atrevo a sugerirles una lectura: el análisis que hace Juan Gelman de los primeros días de la era Obama. Igual a alguien le sirve para sacudirse el cloroformo, no sé.

martes, 27 de enero de 2009

VOZ

Ocurrió hará cosa de un mes: llevaba a Miguelito a la guardería y empecé a escuchar que ponía voz de falsete, desde el asiento de atrás. Miré por el retrovisor interior: con un muñeco en la mano (Lucho de los lunnis), repetía con voz de pito ¡Socorro, Lubina! (en referencia a otro personaje de los citados lunnis).

Me reí un rato. Conforme se me pasaba la risa pensaba en el milagro que tenía lugar a eso de un metro tras de mí, la cortina recién descorrida en la cabeza de mi hijo, permitiendo la entrada a un universo privado de ficción. Grandes riquezas podrás extraer de ese cuarto oscuro si le prestas atención, etcétera etcétera.

También pensaba en la etimología de la palabra persona, seguramente una de las más conocidas. ¿No es curioso que, en nuestros primeros experimentos con la ficción, deformemos la voz para poder suplantar la identidad de otro? ¿Por qué ligamos nuestra identidad a nuestra voz y no, por ejemplo, a nuestra cara (en cuyo caso Miguelito tendría que taparse el rostro para poder hacer de Lucho)? ¿Estamos ante una etimología natural, valga el oxímoron? ¿Cómo hacen los sordomudos? ¿Cuánto son 400 dracmas?

jueves, 22 de enero de 2009

CHOMSKY EN ESPAÑOL: EL GOBIERNO

El timing no podía ser mejor, a dos días de la investidura del amigo Barack (día II d.O.). Gracias de nuevo a la traductora Luz Ayuso, algunos datos interesantes sobre lo que se cuece en el nuevo gobierno imperial, según Noam Chomsky:

EL GOBIERNO

Mirando hacia el futuro, ¿qué es lo que realmente podemos esperar del gobierno de Obama? Tenemos dos fuentes de información: las acciones y la retórica.

Las acciones más importantes a señalar son la elección de su gabinete. La primera elección fue la de la vicepresidencia: Joe Biden, uno de los más fervorosos partidarios de la invasión de Irak de entre los senadores demócratas, un antiguo miembro de Washington que vota en consecuencia con sus compañeros demócratas, aunque no siempre, como cuando apoyó una medida para hacer más difícil a los ciudadanos cancelar sus deudas, declarando la bancarrota.

El primer nombramiento después de las elecciones fue el del puesto crucial de Jefe de Gabinete: Rahm Emanuel, otro fervoroso partidario de la invasión de Irak entre los demócratas y, como Biden, también un antiguo miembro de Washington. Emanuel es asimismo uno de los mayores beneficiarios de las contribuciones a la campaña por Wall Street, según señala el Centro para Políticas Responsables. “Él fue el mayor beneficiario de la Cámara de las contribuciones de los fondos de cobertura, acciones de empresas privadas y grandes empresas de seguridad e inversión en las elecciones de 2008”. Desde que fuera elegido para el Congreso en 2002 “ha recibido más dinero de particulares y de los PACs (Comités de Acción Política) de las empresas de seguridad e inversión que de ninguna otra industria”, y éstos están también entre los mayores contribuyentes de Obama. La tarea de Emanuel es la de supervisar la manera en que Obama aborda la peor crisis financiera desde los años 30, por la cual tanto los contribuyentes de Emanuel como los de Obama comparten una amplia responsabilidad.

En una entrevista con el editor del Wall Street Journal se le preguntó a Emanuel qué haría el gobierno de Obama sobre “el liderazgo demócrata del Congreso que rebosa de potentados de izquierdas que tienen su propia agenda”, como una reducción del gasto en defensa (de acuerdo con la voluntad de la mayoría de la población) y “tratar de aumentar los impuestos sobre la energía para combatir el calentamiento global”, sin mencionar a los definitivamente chalados que pretenden indemnizar la esclavitud e incluso simpatizan con los europeos que desean que se procese al gobierno de Bush por crímenes de guerra. “Barack Obama puede hacerles frente”, aseguró Emanuel al editor. La administración será “pragmática”, manteniendo a raya a los extremistas de izquierdas.

El equipo de transición de Obama está liderado por John Podesta, el que fuera jefe de gabinete de Clinton. Las figuras que encabezan su equipo económico son Robert Rubin y Lawrence Summers, ambos entusiastas de la desregulación que fue uno de los principales factores de la actual crisis financiera. Como secretario del tesoro Rubin trabajó duro para abolir la ley Glass-Steagall, una ley que había separado a los bancos comerciales de los financieros que incurrían en alto riesgo. El economista Tim Canova comenta que Rubin tenía “un interés personal en la desaparición de dicha ley.” Justo después de abandonar su cargo como secretario del tesoro se convirtió en presidente de Citygroup, un conglomerado de servicios financieros que estaba haciendo frente a la posibilidad de tener que liquidar sus seguros subsidiarios de alto riesgo… la administración de Clinton nunca puso cargos en su contra por sus obvias violaciones de la Ley Ética de Gobierno.”

Rubin fue reemplazado como secretario del tesoro por Summers, que presidió por encima de la legislación, excepto la regulación federal de derivados, las “armas de destrucción masiva” (Warren Buffet) que ayudó a empujar a los mercados financieros al desastre. Él figura como “uno de los mayores villanos de la actual crisis económica”, de acuerdo con Dean Baker, uno de los pocos economistas que advirtieron acertadamente sobre la inminente crisis. Poner la política financiera en manos de Rubin y Summers es “un poco como ir a pedir ayuda a Bin Laden en la lucha contra el terrorismo”, añadió Baker.

La prensa económica examinó los antecedentes del “equipo consultor para la transición económica”, que se reunió el 7 de noviembre para determinar cómo manejar la crisis financiera. En el noticiario de Bloomberg, Jonathan Weil concluyó que “muchos de ellos deberían estar compareciendo como testigos materiales en estos momentos, y no asumiendo puestos en el círculo íntimo de Obama.” Alrededor de la mitad “han sostenido posiciones fiduciarias en compañías que, en mayor o menor grado, o bien han dilapidado sus cuentas o han ayudado a sumir al mundo en una caída en picado económica o ambas cosas.” ¿Es realmente plausible que “no se descuiden las necesidades de las naciones a cuenta de sus propios intereses corporativos? Weil también señaló que el jefe del gabinete Emanuel “fue director de de Freddie Mac en el 2000 y 2001, mientras ésta estaba cometiendo fraude fiscal.”

Éstas son las acciones, en el momento en que escribo. La retórica es “el cambio” y “la esperanza.”


martes, 20 de enero de 2009

lunes, 19 de enero de 2009

CHOMSKY EN ESPAÑOL: LATINOAMÉRICA

Continuamos, gracias al esfuerzo desinteresado de la amiga Luz Ayuso, con la traducción de los artículos de Noam Chomsky para Znet.


LATINOAMÉRICA

En Bolivia, como en Haití, los esfuerzos para promover la democracia, la justicia social y los valores culturales, así como para efectuar los desesperadamente necesitados cambios estructurales e institucionales son, naturalmente, amargamente rechazados por los dirigentes tradicionales, mayormente por la europeizada elite blanca de las provincias del este, el lugar donde se encuentran la mayor parte de los recursos naturales que actualmente desea Occidente. También, naturalmente, su movimiento cuasi-secesionista es apoyado por Washington, que una vez más apenas puede ocultar su desagrado hacia la democracia cuando ésta no se ajusta a sus intereses estratégicos y económicos. La generalización es un elemento esencial de seria erudición, pero no se dirige a comentarios sobre la venerada “agenda de la libertad”.

A fin de castigar a los bolivianos por “mostrar al mundo un extraordinario ejemplo de democracia en funcionamiento”, la administración Bush retiró preferencias comerciales, amenazando decenas de miles de puestos de trabajo, so pretexto de que Bolivia no estaba cooperando con los Estados Unidos en sus esfuerzos de las brigadas antidroga. En el mundo real, la ONU estima que en Bolivia el cultivo de coca se incrementó en un 5% en el 2007, comparado con el 26% de incremento en Colombia, el estado del terror que es el mayor aliado regional de Washington y el beneficiario de una enorme ayuda militar. La AP (Agencia de Noticias Estadounidense) señala que “las incautaciones de cocaína por la policía boliviana en colaboración con agentes de la DEA (Brigada Antidroga Americana) también se incrementaron de manera espectacular durante el gobierno de Morales”.

“Las guerras contra la droga” han sido frecuentemente usadas como pretexto para la represión, la violencia y crímenes de estado, dentro de nuestras fronteras también.

Después de la victoria de Morales en un referéndum de llamamiento en agosto de 2008, con un gran aumento de apoyo con respecto a su éxito de 2005, la derecha en la oposición se ha vuelto más violenta, llegando al asesinato de muchos campesinos que apoyaban al gobierno. Después de la masacre, una cumbre de UNASUR, la recién formada Unión de Repúblicas de Suramérica, tuvo lugar en Santiago de Chile. La cumbre se posicionó, con un fuerte manifiesto, al lado del gobierno electo de Morales. El manifiesto, leído por la presidenta de Chile Michelle Bachelet, declaraba “su unánime y firme apoyo al gobierno constitucional de Evo Morales, cuyo mandato fue ratificado por una gran mayoría”, refiriéndose a la aplastante victoria en el referéndum del mes anterior. Morales agradeció a la UNASUR su apoyo, señalando que “por primera vez en la historia de Suramérica, los países de nuestra región están decidiendo cómo resolver sus problemas sin la presencia de los Estados Unidos”.

Un asunto de no poca trascendencia, que no ha sido referido por los medios en los Estados Unidos.


jueves, 15 de enero de 2009

UN POEMA DEDICADO

CIFRAS


El mundo como error de traducción
entre idiomas celestiales
de la palabra nada.
Una nébula de significantes
bastardos, una luz compuesta
de ruido y de furia. Por otro lado,
en la franja de Gaza,
1000 (mil)
muertos.

300 (trescientos) de ellos
niños.

En Navidad
y en la Cuesta de Enero,
según nuestro Calendario
Unificado Mercantil.

Tal vez una cosa
no contradiga a la otra. Tal vez no exista lo que llamamos
contradicción, ni siquiera en forma
de lluvia
de fósforo blanco. Acaso este problema
es solo semántico, de traducción,
flecos connotativos, poemas, kilómetros
de columnas de opinión. Pero qué
decir de las cifras. Omitan las palabras,
observen las cifras. Cuando ello es posible,
uno debe contar, como decía Carl Friedrich
Gauss
, astrónomo y físico,
en el siglo XIX.

miércoles, 14 de enero de 2009

HIPERMETROPITO

Charo y yo: engrosando las exiguas filas de gafapastitas murcianos desde 2007. Pobre Martín. Sus primeras palabras serán nouvelle vague y verfremdungseffekt.

martes, 13 de enero de 2009

LO MEJOR DE USTED


Lo mejor de Usted from Attac País Valencià on Vimeo.

FRANJA

Hemos pasado una más o menos feliz vanidad viendo caer bombas por la tele. Cadáveres, morgues, hospitales y ruinas: la franja de Gaza.

Yo, además de todo ello y por casualidad, estaba leyendo a Žižek, quien en ¿Quién dijo totalitarismo? se atreve a analizar la postura oficial del Estado de Israel con respecto al Holocausto. Para Žižek, los primeros analistas de la masacre, al indagar en los por qués, toparon con un hecho terrible: la inexistencia de motivos o síntomas psicológicos claros, ni en Hitler ni en sus cómplices, de lo que sigue la horrenda conclusión: el Holocausto no tuvo motivos ni era, por tanto, susceptible de prevención. Esta inmotivación lo emparenta con la categoría kantiana del mal diabólico, inefable, inasequible al análisis. A continuación, esta característica mutó en la recomendación de no intentar interpretar la matanza, y de esa recomendación nace la línea oficial de Israel y por extensión del resto de administraciones vinculadas con la conmemoración del Holocausto, que consiste en el silencio. Un silencio magnificado, pero emparentado con el que se escenifica en cualquier situación merecedora de un minuto de silencio.

A continuación se plantea Žižek hasta qué punto es justo colocar esa mordaza ante el Holocausto y obviarla a la hora de tratar otras masacres, clásicamente las que se dan en el Tercer Mundo (acordémonos de Pol Pot) y que por un motivo u otro no han merecido nuestra atención en tal grado. Qué hay de los términos (gueto, genocidio, holocausto, campo de concentración) que asociamos con la matanza de judíos en la segunda guerra mundial pero que describen situaciones desgraciadamente comunes a lo largo del siglo XX y de lo que llevamos del XXI. ¿No será interesado ese silencio, esa apropiación de términos, esa excepción? ¿Es absolutamente incompatible el respeto a los millones de víctimas judías de la matanza nazi con la profanación de ese silencio, con el uso de esos términos? ¿Puede un amante apasionado de Bob Dylan, de Woody Allen, de los hermanos Marx ser un antisemita porque ha utilizado la palabra gueto para referirse a la franja de Gaza? ¿Y si quien lo hace es judío, como Noam Chomsky?

Semántica por todas partes. Editoriales, tertulias radiofónicas, blogs. Y del otro lado, allí donde nadie puede cruzar, novecientos muertos.