lunes, 27 de octubre de 2008

ISLANDESES MURCIANOS

Mmmmm, qué gustito cuando cambia la hora y resulta que a la salida del curro ya es de noche... solo comparable al placer de ver salir el sol ya desde la oficina (que ya queda poco, también). Se vino el otoño y mi único contacto directo con el sol será durante la pausa del mediodía, que transcurre casi en su totalidad en el atasco de la autovía (ey, eso rima). No, no me consuela que seamos tantos, los islandeses murcianos de lunes a viernes. Ni las rimas. Ni que haya tantos otros (más de 100.000) que pasan los lunes al sol. ¿Entonces qué me consuela? ¿La foto de mis niños, en el fondo de escritorio? A esa pregunta, que es muy complicada, no voy a responder por el momento.

viernes, 24 de octubre de 2008

DIEGO SÁNCHEZ AGUILAR / DIARIO DE LAS BESTIAS BLANCAS

(Disclaimer: Diego Sánchez Aguilar es amigo mío, por suerte para mí)

(Nota: si han llegado aquí buscando información sobre este libro, probablemente querrán consultar antes las estupendas reseñas de José Óscar López y de Alfonso García-Villalba)

Conocí a Diego Sánchez hará cosa de diez años, en una fiesta en casa de una amiga común. Esa noche bebimos una cantidad razonable de whisky y hablamos durante un par de horas. Salió Eliot, salió Bolaño, pero recuerdo que el tema principal fue (eran otros tiempos) la poesía de la experiencia. Nos pusimos gloriosamente de acuerdo en una cosa: en que la literatura no podía carecer de ambición, entendida ésta como fin, como intención. La literatura debe aspirar a algo, aunque este algo no pueda concretarse ni por supuesto elevarse a norma ni a canon. La reelaboración de lugares comunes, que entendíamos (y entendíamos bien) consagrada en el panorama poético finisecular, no servía para informar la literatura que pretendíamos. Que pretendíamos leer, no se equivoquen.

Han pasado muchos años entre esa conversación y este libro, y Diego ha escrito muchos poemas, pero el ideal sigue intacto. La poesía es una vía no cartesiana de conocimiento, y sus poderes son muchos, infinitos sus dominios, allí donde ninguna otra tiene potestad. El poeta investiga no en lo oscuro, sino en un medio donde solo sus ojos son capaces de ver algo. Sus investigaciones arrojan luz sobre lo asistemático y llevan el conjunto de la experiencia humana hacia el extremo. Aun allí, en ese extremo, continúan sus pesquisas. El plan de trabajo que emprende Diario de las bestias blancas no es otro que caracterizar, fotografiar el paisaje interior del homo sapiens en los principios del siglo XXI. Nada menos. Para ello, se cortan limpiamente unas rodajas de vida, en concreto los siete días de una semana corriente, y se instalan sobre ellas los instrumentos. A continuación, estos instrumentos registran.

Dicho así, parece muy simple, pero por supuesto no lo es. En primer lugar, hay que definir esa semana corriente. Lo que nos lleva a la siguiente cuestión: ¿una semana corriente en la vida de quién? En este punto se desata una de las maravillas del libro: la voz de detrás de los poemas no pertenece evidentemente al autor, quien por cierto es 100% intimismo-free, pero tampoco es la del manido personaje del hombre-masa, esa figura autolimitadora e inverosímil a la que estamos acostumbrados. La voz de esta bestia blanca es la de un constructo artificial, un Mediano que encarna uno a uno los rasgos definitorios del varón occidental contemporáneo, un crash test dummy acelerado por la sociedad posindustrial (bueno, y por Diego) hacia una colisión provocada, con la intención de calibrar los efectos del nuevo fluido amniótico social sobre esta suerte de conejillo de Indias. Ahora bien, estos seres, programados a priori para ajustarse al patrón, suelen después tomar todo tipo de tangentes inesperadas, libres ya para despegarse del molde de hombre corriente del que han salido. Estoy pensando en un personaje de Coupland, de su novela jPod, que tras haber sido criado por una pareja de lesbianas feministas y ecologistas radicales que le han puesto el nombre de (sin mayúscula) cuervo, decide reencarnarse en John Doe (el nombre más común en los E.E.U.U.) y ajustar su vida a la media: el trabajo más frecuente, el salario medio, la vestimenta más vendida y la dieta estándar. Los resultados son como poco perturbadores.

Así bien, tenemos al protagonista de la particular semana en el motor de un autobús que propone Diario de las bestias blancas. Un personaje-instrumento de medición salpicado de cables y sensores, como un cyborg. Conectémoslo. Lo primero que vemos es que se encuentra en el centro (es un decir, este paisaje carece de centro) del Occidente interior, del ahora, un topos que alguien ha tenido la destreza de definir como realidad expandida. Esta realidad expandida por las nuevas tecnologías es explícita en el poemario, y tiene tres consecuencias inmediatas, las tres elementos capitales de la obra: en primer lugar, y en paralelo con el aumento de la extensión de la realidad, su pérdida de intensidad, la difusión de todo (incluido el yo), la deconstrucción de la ordenación jerárquica de sus elementos, el zapping continuo entre uno y otro y la concepción del tiempo en forma de bucle; en segundo, y derivada del aumento del flujo de datos, la procrastinación, que se define como actitud de espera, de descodificación continua (pero incompleta), de análisis sin síntesis, de eterna y absoluta fragmentariedad, si me permiten el oxímoron, según el siguiente plan, de Franz Kafka: No es necesario que salgas de tu casa. Quédate junto a la mesa y escucha. Ni siquiera escuches, espera solamente. Ni siquiera esperes, quédate solo y en silencio. El mundo llegará hasta ti para hacerse desenmascarar, no puede dejar de hacerlo, se prosternará estático a tus pies. En tercer lugar, el solipsismo, la capitulación en la eterna lucha por acceder al otro, enterrado bajo la masa rizomática de datos, pero también al yo, perdido en la actividad de descodificación e incapaz de llegar a conclusión alguna, incapaz de madurar si entendemos esta madurez como el acceso del hombre al poder individual fundado en la toma de conciencia, imposibilitado por la juventud perpetua (el solipsismo perpetuo) promovida por la sociedad del espectáculo, según el texto clásico de Guy Debord. Una insularidad radical y frenética, repito, que se define mejor con las palabras de Alain Touraine: la televisión ha creado un mundo esquizofrénico en el que entre el individuo y lo global no hay nada. En lo que se refiere a estos tres elementos, la sonda está perfectamente equipada, con el instrumental necesario a bordo para captarlos al detalle. Con las antenas de que hablaba Adam Zagajewski, si se quiere.

El mecanismo del poemario es tan sencillo como espectacular: mediante la delegación en su personaje, Diego no asiste en ningún momento al encuentro con todo lo anterior, evitando así caer tanto en lo celebratorio como en lo reprobatorio, filtros incompatibles con el paisaje que acabo de bosquejar. Además, la voz al mando es libre para saltar de imagen en imagen, según la ya bastante loada (con razón) técnica del zapping literario. No solo de imagen en imagen, sino de tonalidad emocional en tonalidad emocional, convirtiendo el libro en un patchwork policromo y resolviendo de paso, al paso, la vieja ecuación, motivo de desvelo teórico para gente como Auden o Gil de Biedma, que debe equilibrar lo discursivo y lo lírico en poesía. Es de reseñar que el fraseo, la búsqueda de versos lapidarios, tajantes o simplemente redondos y hermosos, ha adelgazado. Me explico: es posible (lo raro sería lo otro) encontrar versos muy bellos en este libro, pero no ha sido ésa la motivación esencial del autor, que ha desplazado la unidad verso en favor de la unidad imagen o la unidad poema, lo que favorece el efecto de transvase, de no nuclearidad conceptual.También podemos asistir a bucles temporales, a muestras de apropiacionismo, a juegos referenciales. Todas y cada una de estas técnicas están ahí por un motivo, subordinadas al proyecto explicitado en el párrafo anterior.

¿Nos encontramos ante un retrato generacional? Sí, si por ello entendemos la legítima aspiración de una generación de tratar de captar de forma ordenada el mundo y el momento que le son propios, poniendo para ello en marcha el instrumental de que dispone. El retrato generacional, como objetivo, debe imponerse la tarea de limpiar de la imagen las capas deterioradas, esclerotizadas, aportadas anteriormente, así como sustituir los instrumentos oxidados por otros más adecuados al proyecto, creándolos si es necesario. No si al oír el sintagma pensamos en un collage de iconos culturales como el que la publicidad de empresas como Renault o Coca-Cola ofrece en sus spots para provocar hacia ellas la empatía de los treintañeros (por no hablar de recientes maniobras de marketing editorial). Esta dicotomía está en la base de Cortes publicitarios, el magnífico poemario de Javier Moreno, con el que Diario de las bestias blancas tiene más de un presupuesto en común.

Ambición, antenas y un control total sobre el punto de vista (también ético) hacen de este libro una obra de ingeniería. Lo que acabo de decir suena a anuncio de coches. Nada en Diario de las bestias blancas va a sonar así. Ni tampoco está Richard Clayderman en su piano sin controooooooooooool.

jueves, 23 de octubre de 2008

OBAMA

Obama esto. Obama lo otro. La ventaja en las encuestas de Obama. La abuela de Obama. Los fondos de Obama. El carisma, el porte, las corbatas de Obama. El ciclón Obama. El videojuego de Obama. Vote for Obama. Obama for president. Ah, y Joe Biden.

La popularidad de Obama entre los extranorteamericanos, que no tiene techo, se debe a un fenómeno relacionado con el racismo. Con la discriminación positiva. Nos encanta que un negro esté a punto de mudarse a la Casa Blanca porque constituye una versión radical del Sueño Americano que tanto nos seduce. Con el racismo que hay allí. Qué valor. Qué hombre. Y también nos gusta que le ponga las peras al cuarto a George Bush, que a veces es estúpido y a veces el Maligno. Ese ultraliberal. Ese neocon, ese warmongering chimp. Toda esa retórica de racismo y malignidad es estupenda sobre todo porque se trata de su racismo, de su malignidad. Nosotros no tenemos de eso. La larguísima campaña electoral estadounidense es todo lírica, nada narración. O la narración es la secuencia que une un momento lírico con el siguiente: la cenicienta que vence a la todopoderosa Hillary absolutamente por sorpresa, la aparición escuálida (de escualo) de Sarah Palin, el apoyo a Obama de grandes estrellas del rock, entre ellas Bruce Springsteen, el patinazo de McCain calificando de sólida la economía yanqui, las descalificaciones, los debates (ganados o perdidos, no caben más interpretaciones), la abuela moribunda, etcétera.

No me malinterpreten. Me gustaría que ganase Obama. El abuelo McCain parece más proclive a planear invasiones (que no conozca a Zapatero me importa un comino). Es solo que con el candidato demócrata me invade la sensación de estar viendo un trailer en el cine.

martes, 21 de octubre de 2008

TOLERANCIA CERO (CON LAS CORBATAS DE LUNARES)

Ahora casi se entiende que no quisieran que estuviese Leo Bassi merodeando por aquí. En el pasado congreso regional de nuestro simpático ppartido se aprobó por unanimidad una reforma de su reglamento que adelanta la prescripción de las infracciones graves y muy graves, de 5 a 3 años (las muy graves) y de 3 a 2 (las graves).

¿Y esto qué significa? Pues por ejemplo que los muchos alcaldes imputados por prevaricación y cohecho vinculados a actuaciones urbanísticas no recibirán a partir de ahora ni una mala reprimenda por parte de su partido si la sentencia no se hace firme antes de tres años. No hace falta ser abogado para saber que estos juicios, en los que el acusado cuenta con todo el aparato de defensa legal de su partido, se alargan algo más. A algunos, como Francisco Blaya, regidor de Mazarrón, o Juan Ramírez, de Águilas, la cosa les ha venido tan, pero que tan a huevo, que dan ganas de pasarles los décimos de lotería por la chepa, por aquello de que la suerte se contagia. No son Carlos Fabra, pero van por el buen camino.

En fin, que eso, que tolerancia cero. Con las corbatas de lunares.

(Si a ti también te cabrea, menéalo)

LA BIBLIOTECA DE SARAJEVO

Venir a enterarme por el Babelia que se ha muerto mi jefe de cuando curraba en la facultad de letras de Sarajevo, el señor Muhamed Nezirović, con quien me unía una relación tirando a difícil pero que al fin y al cabo me enseñó un par de cosas... En fin, descanse en paz, o como se diga en árabe. Por otra parte, les recomiendo el especial sarajevita que se han marcado los chicos del Babelia ante la avalancha literaria bosnia de este otoño: La nueva trama de Sarajevo, Un escenario de novela y Los Balcanes y las cabras. Por algún motivo no hablan de mi libro naranja, pero ya saben ustedes que este mundillo de la crítica literaria está lleno de amiguismo y maledicencia.

MENSAJE ENCONTRADO EN UNA NEVERA (VIRTUAL)

Cielo:

Podría parecer extraño que yo esté aquí hablando de la luz, o de la manera de recogerse el pelo (precisamente el pelo), o de Paul Krugman, en lugar de hablar de esto otro, del negro nudo que, instalado en tu pecho, trata de desatarse como un látigo. O callarme directamente.

Podría parecer extraño, pero no a ti. Sabes que aunque aparentemente esté hablando del presente, de las tardes de octubre o el nuevo disco de Vetusta Morla, en realidad hablo del futuro en que nos sentaremos, limpios y felices, a ver caer el sol. Que aunque hable de Bassi, de Foster Wallace o de la SGAE, de quien hablo, de verdad, es de ti.

jueves, 16 de octubre de 2008

PAUL KRUGMAN Y VOS


Paul Krugman se ha llevado el Nobel de Economía. Los izquierdistas de salón se han puesto muy contentos, pues es sabido que este señor, articulista de The New York Times y profesor en Princeton, es la bestia negra del gabinete económico de George Bush junior. También es sabida su filiación neokeynesiana, cosa muy provechosa si eres economista con la crisis que está cayendo, pues a más de un neoliberal lo están corriendo a gorrazos últimamente por repetir sus mantras clásicos: "el mercado se autorregula" entre ellos. Busquen el nombre en el gúguel y lean las notas que han ido apareciendo en los diarios: no se enterarán por ellas de mucho más que esto.

En realidad, Paul Krugman, como recuerda en su nota el muy informado aprendiz de economista Félix Díez Romero, no se ha llevado el Nobel por todo eso, sino por ser uno de los principales promotores de una teoría económica llamada "Ciencia regional" o "Ciencia geográfica". Esta disciplina supera los viejos modelos micro y macroeconómicos, expandiéndose hacia terrenos de la sociología, el urbanismo, la arquitectura o la ecología, y tiene como objetivo la ordenación económica del territorio bajo criterios de sostenibilidad. Aunque el propio Krugman se ha manifestado a favor del libre mercado y repetidamente se ha desmarcado de líneas de pensamiento altermundista, es evidente que su modelo pone en cuestión una de las premisas de la globalización económica, en concreto el alargamiento impune de las cadenas de aprovisionamiento: la extracción de minerales en África para procesarlos en Bangladesh, ensamblarlos en Hong Kong o en Ciudad Juárez y vender el producto por todo Occidente, por poner un ejemplo. Ya en los años 70, Krugman demostró que este modelo era inoperante a la hora de crear riqueza y apostó por la relocalización. Treinta años después, y tras un aumento de precio del barril de petróleo cercano al 400%, es fácil darle la razón, pero en la época sus argumentos se las traían.

Este modelo es capaz de predecir fenómenos que de otra manera entrarían en el catálogo de lo "fortuito" o lo "imponderable", cajón que ya sabemos que los economistas tienen siempre lleno. Veamos un par de ejemplos. El primero lo conocemos a través de Las baladas del ajo, la novela de Mo Yan: el gobierno chino se ha propuesto reordenar la producción agraria para maximizar la rentabilidad, y "anima" a los campesinos a cambiar sus cultivos por el del ajo. Un par de cosechas después, los precios del ajo se hunden debido a la sobreproducción, arrastrando a la miseria (miseria sobre miseria) a millones de chinos. Al orientar la producción propia hacia una demanda externa sobre la que no se tiene un control efectivo, el riesgo se dispara y se vuelve inasumible. Es curioso que Krugman haya puesto en duda el crecimiento sostenible de China, precisamente. El fenómeno es similar al que protagonizó el FMI durante los años 90 en varios países africanos, "recomendándoles" sustituir sus cultivos tradicionales por el del cacahuete para exportación, producto que arruinó a millones de granjeros debido a sus continuas depreciaciones y a la imposibilidad de competir en igualdad de condiciones con la producción subvencionada de los estados sureños de E.E.U.U.

El otro ejemplo que les voy a poner es mucho más cercano. Bueno, más cercano si son ustedes murcianos como yo, porque en caso contrario les puede parecer economía marciana. A finales de los 90 y principios de esta década (por cierto, ¿cómo se llama esta década? ¿los cero cero?), la potencia de la libra esterlina provocó un aumento importante en la demanda de segundas residencias en la región por parte de compradores británicos. Este fenómeno monopolizó la política económica (y no solo la económica) regional y su capacidad financiera. Bajo la presión de los promotores, los ayuntamientos no solo costeros reordenaron sus territorios para abrirlos a la urbanización "californiana" o de baja densidad, la preferida por los británicos. Para eliminar barreras medioambientales, la asamblea regional aprobó una Ley del Suelo, la de 2001, que daba la puntilla a las últimas franjas costeras no invadidas (Cabo Cope, por ejemplo, será sustituido en breve por una nueva Marina D'Or), y proliferaron puertos deportivos y campos de golf. Al margen de los innumerables casos de corrupción sobrecogedora, la tendencia a bordear la ley a toda costa para facilitar las promociones se extendió, como la figura del convenio urbanístico, que pasó de medida excepcional a norma general, o la costumbre de aprobar éstos sin el informe favorable de la Confederación Hidrográfica asegurando el suministro de agua (ahora objeto de una investigación por parte de la Comisión Europea: de 250 casos en toda España, 121 se han producido en Murcia (pdf)). Además, la administración regional decidió apostar en infraestructuras al servicio de este negocio, como la infame autovía AP-7, entre Cartagena y Vera, que atraviesa la última franja costera virgen del Mediterráneo con salidas abiertas hacia los futuros desarrollos (el jefe del ejecutivo regional no se atrevió a aparecer en su inauguración), o el proyectado aeropuerto internacional de Corvera, que competirá con el de San Javier en tráfico de británicos, o el macropuerto deportivo de Puerto Mayor, en La Manga, abortado in extremis por el anterior Ministerio de Medio Ambiente.

Una vez reordenada la economía regional para aprovechar la demanda residencial británica, los riesgos incontrolables que comenté al hablar de Las baladas del ajo hacen su aparición, y una crisis financiera internacional destruye la potencia de la libra esterlina y mina la capacidad adquisitiva de los británicos, mientras el alza especulativa del precio del crudo hace temblar las aerolíneas de bajo coste, obligándolas a subir sus precios. La demanda desaparece. De repente, la supuesta rentabilidad infinita de nuestra producción entra en cuestión: primero lo de infinita, a continuación lo de rentabilidad y por último lo de producción, porque al fin y al cabo nuestro proyecto no estaba basado en la producción sino en la venta directa de unos recursos finitos por definición: nuestro territorio. Y en cuanto a sostenibilidad, bueno, ¿quién habló nunca de sostenibilidad? Eso eran cosas del loco de Krugman, que probablemente estaba drogado, como todos los hippies en los setenta. En fin. Ahora dice Antonio Cerdá (nuevo consejero de Medio Ambiente, Agua y Agricultura) que hay que volver a reordenar la economía regional. Hacia la agricultura de calidad. Suena bien, señor Cerdá. Solo que espero que no esté usted pensando en el ajo. Ni en los cacahuetes.

miércoles, 15 de octubre de 2008

EL MUNDO VA BIEN

La mayoría de estas estadísticas circulan con prolijidad por la güé, pero me ha gustado la forma en que los chicos de The Seminal las han recopilado en forma de Top (a quién no le gustan las listas) y además, qué demonios, conviene revisitarlas de vez en cuando no vaya a ser que venga uno de tantos apóstoles del libre mercado y nos quiera vender una moto. Así que me he decidido a traducirlas para todos ustedes:

Top 5 estadísticas más alarmantes sobre la pobreza mundial

5. Más de 800 millones de personas (800.000.000) sufren malnutrición
4. Los Estados Unidos gastan el 0,16% de su presupuesto en ayuda a países pobres, el segundo porcentaje más bajo entre los países desarrollados
3. Un obrero de Bangladesh fabricando ropa para Disney tendría que trabajar durante 210 años para ganar lo que el consejero delegado de Disney hace en una hora
2. 35.000 niños al día mueren de enfermedades relacionadas con la malnutrición, o 1 cada 2 segundos.
1. Más de trescientos mil millones de personas (aproximadamente la mitad de la población mundial) viven con menos de dos dólares al día.

Top 5 estadísticas más alarmantes sobre la pobreza en Estados Unidos

5. En 1968, el salario mínimo era el 86% del salario de supervivencia. Para 1998, esa cifra había caído hasta el 64%.

4. Cualquier noche, 750.000 norteamericanos duermen en la calle. O uno de cada 400.

3. 40 millones de norteamericanos no tienen seguro médico. O uno de cada 8.

2. 10 millones de norteamericanos pasan hambre cada día, el 40% de los cuales son niños.

1. En 1996, uno de cada cuatro norteamericanos menores de 18 años vivía bajo el umbral de pobreza.

Top 10 estadísticas más alarmantes sobre la riqueza en Estados Unidos

10. Desde 1950, los norteamericanos han consumido más recursos que el total de seres humanos que han vivido en el planeta antes de 1950.

9. En 2000, los consejeros delegados ganaron 475 veces el sueldo medio de sus empleados.

8. El 57% de los mencionados en la lista Forbes 400 ya eran ricos al nacer.

7. Los norteamericanos gastan más en bolsas de basura que lo que otros 90 países gastan en todo.

6. El 27% de la gente con unos ingresos anuales superiores a 100.000 dólares piensan que "no puedo permitirme comprar todo lo que necesito de verdad"

5. Sólo el 15% de norteamericanos declaran que se darían por satisfechos con un cómodo estilo de vida de clase media.

4. Los Estados Unidos comprenden el 5% de la población mundial, pero consumen el 40% del fuel.

3. El tamaño medio de una casa en la actualidad es el doble del que era en los 50.

2. El norteamericano medio consume 5 veces más que un mexicano, 10 veces más que un chino, y 30 veces más que un hindú.

1. Si todo el mundo en el planeta consumiese al mismo ritmo que los norteamericanos, necesitaríamos seis Tierras para satisfacer la demanda.

(Visto en reddit)

FOTOINTERMEDIO CELEBRATORIO PLUS


La luz, la percepción de la luz, más bien, de ésta de las tardes de octubre que inunda un aire recién lavado por las (escasas) tormentas del fin de semana, que es la Quinta de Beethoven de la luz, si me permiten. Está o debería estar al principio de todas las cosas, bien en el centro de eso que la gramática generativa llama noema y que es la instancia prelingüística que organiza todo lenguaje, toda poesía, todo mapa del mundo. Para iluminar después el ideal, para crear con ella metáforas, para asignársela al rostro de las personas que amamos o al manifiesto político capaz de redimirnos a todos. Una luz dulce y concreta que siempre parece que está por decir algo o que acaba de decirlo, pero que no abandona nunca el silencio. La de los frescos minoicos o los cuadros de Van Ruysdael o de Edward Hopper. Una luz a la que volver siempre, y en ella callarse un buen rato, como si (cómo que "como si") estuviéramos buceando.

martes, 14 de octubre de 2008

¡MURCIANOS, NO SOY EL DEMONIO!

Pero bueno, ¿y el diluvio que iba a caer? ¿No estamos en alerta roja, o naranja, o lo que sea, desde el viernes pasado? Entonces, ¿a qué viene este cielo impoluto de color azul de Prusia? ¿Dónde está el ciclón? Pues por ahí viene el calvo: Bassi en Murcia, por iniciativa popular. Por eso sonaban las alarmas.