PEQUEÑO POEMA SOLIPSISTA V2.0
Hu(Yo).
Que la realidad supera a la ficción es a/ un tópico b/ una inconsistencia lógica equivalente a la realidad supera a la realidad, o a la ficción supera a la ficción (bueno, como mucho una metonimia o una sinécdoque). Sin embargo, ésa es la fórmula que viene a la cabeza al leer esta noticia en el 20 minutos (que escaneo, no enlazo, porque hay que ver la foto). Me invaden las preguntas: ¿qué necesidad concreta llevó a este personaje a inventar tal objeto? ¿Se comercializa ya? ¿Con éxito económico? ¿Ha disparado la crisis las ventas de este dispositivo, en plan pa qué voy a irme a un puticlub limpio si con este braguero ya no hay problemas con las lumis del eroski?
A las 10:54 4 comentarios
Vale: no es cierto que odie a muerte a J.M. de Prada. De hecho, me río mucho con él y tal. Como el otro día con su artículo de El Semanal. Chasquen sin miedo (bueno, con un poco de miedo, mejor), que hallarán joyas como ésta:
Las pinturas rupestres no fueron comenzadas por monos y terminadas por hombres
A las 9:15 4 comentarios

Vetusta Morla no van a revolucionar el rock hispano. No van a crear tendencias. Nadie va a copiar su indumentaria. No están aquí para ofrecernos un refrito referencial de sonidos de los ochenta. ¿Ese amigo tuyo con flequillo emo que se acaba de comprar una camiseta de Crystal Castles en interné? Ni se los mientes, que te escupe.
Sin embargo, uno tiene ya treinta y dos primaveras y le empieza a clarear el pelo, y las aventuras sónicas del NME y Pitchforkmedia le van sonando cada vez más a tomadura de ídem. La receta de Vetusta Morla contiene mucho más tocino y garbanzos, y mucha menos emulsión de vinagre balsámico. O sea, que cae mucho mejor en estómagos que ya no son capaces de arramblar con todo. No sé si me explico. Estos chicos no son alérgicos a los años noventa. Eso les va a hacer perder un montón de críticas positivas. Pero no parece que les afecte mucho. Para gente como yo, que tuvimos nuestra educación sentimental musical en esa década (de los quince a los veinticinco, ahí es nada, de Nirvana a Portishead, ahí es nada otra vez), la novedad se agradece mucho.
Un día en el mundo, su primer largo, tiene la producción indie española estándar (véase Lori Meyers, La Habitación Roja, Tarik y la Fábrica de Colores o Deluxe), tirando a minimalista o a cicatera o a más vista que el TBO, según gustos. A mí, personalmente, no me molesta. La de Liars o Black Kids sí que me molesta, ya entienden ustedes por dónde voy. En el plástico vamos a encontrar rock guitarrero, muy limpio y con el acento puesto en melodías diáfanas. Estos presupuestos son comunes a tirios y troyanos, pero es que aquí (y es a donde voy) está MUY bien hecho. Las melodías no solo son bonitas: enganchan. El inevitable porcentaje de rabia no solo es auténtico: se transmite. Y las letras no son solo invitaciones a la conciencia y la libertad: convencen. Sobre todo esto último es rarísimo en la escena nacional, o por lo menos a mí me parece rarísimo. Los libretos de los cuatro grupos mencionados al principio de este párrafo me suelen dar vergüenza ajena (bueno, Tarik no tanto, que me acuerdo de lo de la del abrigo de Zara y se me pasa todo), sobre todo los de los granadinos, pero en este disco podemos asistir a joyas como ésta:
Voy a mezclar flashes con alcohol,
restos de sal y altas dosis de ficción.
Tengo la fe, tengo la intuición,
tengo el viejo trono de un rey y ahora sólo soy bufón.
A las 8:28 3 comentarios
Empezaremos con las definiciones: la provincia es, evidentemente, Murcia. El límite es la raya que los provincianos no pueden cruzar, no vaya a ser que a/ se cabree el jefe o b/ pongamos en riesgo nuestra cómoda y cálida condición de provincianos. Todo esto viene a colación (qué diablos significará venir a colación) por el affaire Bassi, que está sacudiendo tanto el concepto de límite como el de provincia estos días.
Vaya por delante que yo no soy fan de Leo Bassi. Me parece una mutación perroflautesca-teatroenlacalle de Michael Moore, pero mucho más payaso y mucho menos documentado. Sin embargo, su espectáculo Bassibus tiene dos puntos a favor: el primero, que saca literalmente a la calle su propuesta, y el segundo, que liga espectáculo y política de una forma directa, no mediada. Y en virtud de esto, su presencia en un festival como Alter-Arte, que busca ante todo abrirse al ciudadano de a pie, tiene todo el sentido del mundo.
Contratado el espectáculo y programado como parte de este festival desde el mes de abril, el martes pasado el consejero de cultura, Pedro Alberto Cruz, decide eliminarlo del cartel. Según P.A.C. la coincidencia de Bassi en el calendario con el congreso regional del PP no tiene nada que ver, y le ofrece al italiano un cambio de fecha para más adelante, ya fuera del festival, siempre que detalle a la consejería el contenido exacto del Bassibus.
A continuación, el equipo directivo del festival dimite en pleno.
Acto seguido, un buen número de compañías teatrales locales emiten un comunicado en defensa de P.A.C. y en contra de Nelo Vila, el ya ex-director de Alter-Arte. Con lo que todo queda en casa, más concretamente debajo de la alfombra.
Y en ésas estamos. El propio Bassi lo cuenta también en su blog. Murcia, esa ciudad que cuenta con el único festival de música sostenible del mundo, y que trae a gente como Slavoj Žižek, todo tan oquei, oquei. Oh, la dulce música de la provincia.
A las 8:48 6 comentarios

Martín cumple hoy tres meses y es tan hermoso como una página en blanco a la luz de la mañana. Todo en él es blanco, como la leche, como una forma de amor luminosa o como las regiones inexploradas, en los mapas renacentistas donde ya no había dragones. Mi niño: mirándote el Tiempo se convierte en un fluido dulce en el que apetece internarse. No es poca magia.
A las 10:43 1 comentarios

Entré en el alucinante mundo de David Foster Wallace gracias a la recomendación de Diego Sánchez Aguilar: La niña del pelo raro me pareció un pasillo lleno de puertas abiertas a paisajes marcianos, o a paisajes terrestres desconocidos, o también a paisajes conocidos, pero desde perspectivas totalmente nuevas. Siguieron muchos otros volúmenes, hasta Hablemos de langostas, que me hizo pensar en un viaje de retorno a lo humano desde las fiestas artificiales del posmodernismo (pero sin renunciar a la alegría, ni a la imaginación, ni al despilfarro de recursos). Digamos que me he gastado mucha pasta por su culpa en Mondadori, y que tenía la innegociable intención de seguir gastándomela muchos años más, porque casi nada en su maravillosa literatura hacía pensar en esto que pasó el viernes, el gran portazo cerrando todas esas vías de entrada a lugares que ya no nos será dado visitar, el empobrecimiento, sustancial y súbito, del universo, literario o no.
A las 11:13 2 comentarios

Esto es para darles las gracias. Según Google Analytics, éste su blog ha roto últimamente tres barreras psicológicas: la de los 5.000 visitantes únicos absolutos, la de las 10.000 visitas y la de las 15.000 páginas vistas. No está nada mal para un proyecto tan modesto como éste. No habría ocurrido sin los amigos de I Love IU, y me temo que tampoco sin mi viejo artículo sobre la campaña publicitaria de Lise Charmel. A todos ustedes, otra vez, muchas gracias.
A las 14:03 0 comentarios
Hasta ahora, las sociedades de gestión de derechos han tenido la facultad de facturar a cualquier bar, discoteca, local de celebraciones, empresa de transportes (en realidad cualquier sitio público con una radio encendida) elevadas cuotas en concepto de derechos de autor. Sin importar si la música que suene en estos sitios sea nacional o extranjera, o sus derechos hayan caducado, o los autores estén vivos, muertos o viviendo en Nepal. De hecho, aunque los autores hayan renunciado a cobrar por sus derechos de autor (por ejemplo licenciando su música como Copyleft, y sepan que en este left hay mucha más izquierda de lo que algunos piensan), SGAE y compañía facturan y cobran, o demandan y cobran igualmente. Hay alguna sentencia excepcional que ha exonerado del pago a quien ha podido documentar profusamente que toda la música que ha sonado en su bar queda fuera del ámbito de competencias de nuestros amigos de la SGAE (siempre ganamos algunos etcétera). Y por ahí van los tiros del nuevo proyecto que he venido a comentarles.
La gente de AE Distro está desarrollando un nuevo certificado digital que acreditará a empresas de hostelería y medios de comunicación como usuarios exclusivos de música copyleft, manteniéndolas a salvo de las prácticas recaudatorias de las sociedades de gestión de derechos y creando así una plataforma única para estos creadores. Mientras actualmente es una tortura china producir música libre en este país, con la expansión de esta red se hará mucho más atractivo pasarse a las fórmulas de licencia abierta. Todo está por hacer, pero también es cierto que cuando se construye sobre principios justos, cada paso adelante es ya una victoria.
¿Para cuando algo así en las bibliotecas? Bueno, primero que llegue el Kindle y después ya veremos.
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