LOS 37 MAGNÍFICOS
(Bueno, 36)
(El montaje es de José Ángel Barrueco, y la canción, de Vetusta Morla)
(Bueno, 36)
(El montaje es de José Ángel Barrueco, y la canción, de Vetusta Morla)
A las 16:07 2 comentarios
A las 13:50 1 comentarios

Psiquiatra, poeta, hijo de puta y curandero, no necesariamente en ese orden: Radovan Karadžić ya está en la trena y a mí me viene a la memoria una larguísima conversación que tuve en Belgrado, en junio de 2002, con un italiano y una serbia que trataban de convencerme de su inocencia. Para ello empleaban conceptos que yo compartía, como el imperialismo de la administración Clinton, el sesgo ideológico de los medios occidentales, la adaptación a una retórica de buenos y malos de la realidad poliédrica de la guerra de Yugoslavia. Me recuerdo contestando a todo u pravu si (tienes razón), a todo menos a una cosa, a exculpar a este sujeto. Qué curioso, pensé y sigo pensando, si estuviéramos hablando de otro tema me lo estaría pasando genial con esta gente, y aquí nos tienes, dando tales voces que va a acabar viniendo la policía. Acabábamos de ver a Manu Chao, nos habíamos bebido cientos de cervezas, eran las tres de la mañana pero no tenía pinta de que fueran a cerrar las terrazas, en el centro de la ciudad. Y yo tenía delante a estos chicos tan guapos y cultos, con los que compartía pintas, gustos musicales (no nos convencía tanto Manu Chao, pero en fin), referentes culturales y coordenadas ideológicas. Todo perfecto, si no nos hubieran separado Srebrenica y el cerco de Sarajevo, donde, acuérdense, vivía yo por aquel entonces.
Qué peligroso, el lenguaje. Utilicen el correcto y conseguirán cualquier cosa, de cualquiera. Muevan con sus palabras los mecanismos emocionales de quienes sea que tengan delante y les seguirán hasta la muerte, como saben los vendedores de coches y el señor Goebbels. Y Karadžić, otro poeta, cómo no. Y qué difícil sustraerse a su encanto, porque equivale a negarse uno mismo, autodesertar. Y por el miedo que da el silencio que viene detrás.
A las 9:46 3 comentarios
Qué gran día para dejar de leer El País. Me refiero al fastuoso reportaje que un Pablo Ximénez de Sandoval en pleno ataque de síndrome de Estocolmo le dedica al gremio de los lobbistas, ese colectivo maltratado. De lo más matter of fact nos enteramos de la presión ejercida por el lobby farmacéutico contra la ley de los genéricos (un gran trabajo, desde luego), o de las formas de manipulación que emplean según la composición de la cámara, o de la leyenda negra que aún hoy rodea a estos respetables profesionales, que exigen a la administración más derechos y más libertad para ejercer su oficio en los pasillos del Congreso de los Diputados. Ni una palabra, por supuesto, de qué pasa cuando las grandes empresas contratan servicios de lobby para imponer sus reivindicaciones contra las de sus clientes, o en realidad las de cualquiera que no sea una gran empresa, porque a ver quién paga las pedazo de facturas que pasan estos tipos. La práctica generalizada de los lobbys equivale a la celebración de juicios en los que una de las partes no tiene abogado. Por mucho que faciliten el trabajo analítico de los diputados, deberíamos recordar que éstos están ahí para trabajar al servicio de, precisamente, quienes no pueden pagarse lobbistas. Se les ha olvidado mencionarlo. Será porque en El País es la primera vez que oyen la palabra lobby.
A las 10:55 0 comentarios
Estos vídeos son un poco tontos, un poco obvios, demasiado optimistas, exageradamente pedagógicos, pero están construidos con un buen puñado de verdades, y cosas así no suelen verse por la tele en verano. En orden se los coloco para que no se me pierdan:
(Vía pjorge)
A las 15:02 0 comentarios
De acuerdo: no tengo ni pajolera idea de música. No distingo un loop de un sample, ni un do de un si, ni una soleá de un tanguillo, ni una Les Paul de una Samick. Pero tengo un consejo que sé que cualquier músico podría apreciar: si va usted a formar una banda, no incluya ningún vegetal en su nombre. Así como suena. Ponerle nombres con vegetales a los grupos puede ofrecer réditos rápidos en cuanto a visibilidad, como, pongamos, Bananarama, pero asegura a la larga el oprobio crítico y, más tarde, el olvido. ¿Es así, Red Hot Chili Peppers? ¿No creéis, Black Eyed Peas? ¿Verdad, Smashing Pumpkins? ¿De acuerdo, Prefab Sprout? ¿Os parece, Melon Diesel?
En exclusiva mundial: mis queridos Venueconnection barajaron, en un momento muy temprano de su formación, el nombre Sleeping Tomato. Con él ya habrían tocado en el Rock in Rio, pero con el que tienen les va a ir mejor.
A las 8:21 1 comentarios
Llevo cuatro horas de vuelta en el trabajo, y por tanto también en la blogosfera. Y está lloviendo. Pero, ¿qué ha sido de las grandes tormentas que se anunciaban? ¿Acaso no nos encontrábamos en alerta máxima? ¿Dónde están, las grandes tormentas?
Martín tiene casi un mes, y Miguel ya lo llama nano y trata de meterle dedos en los ojos.
Hay algo más, una especie de secreto de ésos que crecen y cambian de forma en la oscuridad. Pero de esto mejor no voy a hablar. Declaro inaugurado el largo verano, en Trabajando con el vacío.
A las 12:11 1 comentarios
Señoras y señores, niñas y niños, europeos todos: ¡enhorabuena! Hemos conseguido cuadrar el círculo de la iniquidad. No ha sido fácil. Desde los lejanos tiempos de los barcos negreros hasta la inoculación televisiva del consumismo desaforado, el camino ha sido largo, arduo, fatigoso. Fue necesario colonizar continentes enteros, esclavizar a sus habitantes, explotar sin descanso sus materias primas, comprar reyezuelos, armar a sus enemigos, vender armas a todos por igual, crear pequeñas élites intelectuales, y sobornar después a sus miembros para producir un caos fecundo y controlado del que seguir sacando tajada.
Así prosperamos. Así nos enriquecimos. Así llegamos a un punto de desarrollo tal que no pudimos sostenerlo con nuestros propios medios. Y llegaron los inmigrantes, para recoger la basura de nuestra sociedad de obesos, para respirar los fertilizantes que intoxicaban nuestros pulmones, para hacer los trabajos que nuestros parados se negaban a hacer. Y mientras las vacas engordaron, todo fue diálogo, interculturalidad, derechos humanos y mutuos beneficios. Hasta que ya no engordaron más. Su flaqueza ha traído consigo -en plena Eurocopa, eso sí, para que no nos enteremos mucho- la versión comunitaria de Guantánamo, centros de detención sin control judicial donde encerrar a los ilegales hasta 18 meses, y desde donde hasta los niños pueden ser expulsados en cualquier momento hacia un país que ni siquiera sea el suyo.
Hace algún tiempo, dije aquí que mi voto era útil. Ahora, después de asistir a la penosa, sonrojante actuación de los socialistas españoles en esta vergüenza, estoy más segura que nunca. Zapatero ha logrado meternos por fin en Europa. No en la de las naciones, ni en la de la primera velocidad, sino en la Europa que da asco. Enhorabuena, repito. Y ahora, si me perdonan, voy a retirarme para vomitar.
A las 10:27 3 comentarios
Pues sí, amigas y amigos, ya es un hecho: Irlanda le acaba de decir a Europa que se vaya a barrer el desierto. Ahora empezará una larga serie de análisis apocalípticos en toda la prensa seria del continente, y ninguno mencionará que, igual, cosas como la directiva de guantanamización de políticas antiinmigratorias, o la jornada de sesenta y cinco horas semanales, o la mercantilización boloñesa de las universidades, o la venta de los servicios públicos que emana de Bolkenstein, o la tremendamente insolidaria política de tipos del BCE han tenido algo que ver. No, claro que no. Claro que NO.
Y ahora suban el volumen, chásquenle ahí al play y canturreen conmigo, que esto hay que celebrarlo:
Ya saben: pretendes hacerme cambiar / no me pidas ese favor / siento decirte / que no, que no, que no, que no / que no, que no, que no, que no / que no, que no, que nooooooooo.
A las 16:13 3 comentarios