miércoles, 4 de junio de 2008

ÁFRICA, QUÉ HERMOSA ERES


Un excelente reportaje de Elisabeth Rosenthal sobre el futuro africano de Murcia, publicado en el International Herald Tribune y traducido en este cómodo enlace es la lectura que les propongo para hoy. Eso sí, sepan que da sed.

martes, 3 de junio de 2008

EL GATO


La parábola del gato de Schrödinger fue acuñada para poner en evidencia ciertos problemas ontológicos del nuevo marco teórico abierto por el principio de incertidumbre. Ha pasado a la cultura popular (pero no como objeción, sino como ejemplo, fácilmente asimilable, de la no verificabilidad, de la distancia insalvable entre la realidad y su representación, sin que falte el procedente punto de ironía), y creo que no por casualidad. Conviene a la sensibilidad (perdón) posmoderna, que como sabemos sustituye la recreación del mundo por la recreación de la recreación, en una construcción autorreferencial, en una puesta en abismo.

A todo esto le he dado últimamente muchas vueltas, iluminado por aquel maravilloso artículo de Martín Rodríguez Gaona del que ya les hablé en su día. Se trataría de buscar una salida hacia adelante del laberinto irónico-referencial (en el que por otra parte ya llevamos perdidos más de treinta años). Ayer encontré una pista, y de eso es de lo que les quería hablar hoy: de la Nevirapina.

La Nevirapina es un fármaco muy común en occidente. Estará, seguro, entre su medicación si son ustedes portadores del VIH y van a tener un hijo, porque evita que, durante el parto, el bebé se infecte de sida. Está garantizado por todos los sistemas sanitarios públicos y además es barato. Ahora vámonos a Tanzania.

Allí, Médicos del mundo tiene un proyecto de prevención y control del VIH. Suministra Nevirapina en cierto número de partos. Hasta donde llega el dinero. Fuera de ese presupuesto (un euro por parto), los bebés nacen infectados.

Ahora traten de aplicar el principio del gato (que está vivo y está muerto al mismo tiempo, mientras no abramos la caja, mientras no alteremos el sistema mediante la verificación) a Tanzania, a toda África ecuatorial. Intenten suspender la verificación. Dejen al gato en la caja y sigan pensando que no pasa nada, que no hay un sí y un no, que la Nevirapina llega y no llega, se paga y no se paga, hay infección y no la hay, todo al mismo tiempo. A continuación escriban un poema que ilustre la ilustre mise en abyme. No olviden citar a Roland Barthes: se sentirán muy ilustrados.

viernes, 30 de mayo de 2008

HEMAWORSTJE

Con todos ustedes, la página más rara de la ancha interné. Ideal para psicólogos en prácticas.

(Por cierto que está llena de culos y tetas, no chasquen a lo loco) ((¿O debería decir, simplemente, NSFW?))

jueves, 29 de mayo de 2008

CONTENEDORES DE TODOS LOS COLORES

Me he reído tanto con este reportaje de CQC que he decidido colgarlo aquí gratis para todos ustedes. Momentos estelares: cuando el director de la empresa de reciclaje se hace el sordo monte arriba, y cuando el consejero de medio ambiente, Benito Mercader, no sabe a qué contenedor va el papel. No duden en chascarle al play si quieren saber a dónde va la basura reciclada en Murcia:



Y la segunda parte:

EL DANUBIO


Más agujeros de gusano... me he puesto a releer El Danubio, de Magris, un libro que me regalaron mis amigas Luz y Carmen en la época más negra de mi vida. La exacta sensación que me producían su perfecta prosa y su tremenda riqueza conceptual, en medio de mi propio naufragio del invierno de 2001, la he revivido de forma tan clara que pensaba que si levantaba la cabeza me iba a encontrar con el papel de las paredes de mi piso de entonces. Un agujero de gusano dentro de otro, pues no otra cosa es este libro, un viaje a través del tiempo y de la historia de la Mitteleuropa, a partir de un grifo viejo de la granja de una señora, en la Selva Negra, que por algún motivo no consigue cerrar. ¿Y qué pasaría si el grifo se cerrase? Budapest, Bratislava y Belgrado se quedarían secas, pero eso sería tan improbable como que el pasado, de repente, dejase de pesar.

martes, 27 de mayo de 2008

MNSV

Si no les gustan los planes de Valcárcel para Cabo Cope, no los hagan ustedes tampoco para el sábado por la tarde:

Nos vemos allí.

lunes, 26 de mayo de 2008

LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS


... como por ejemplo Balcanes, que es la que analiza Slavenka Drakulić en este magnífico artículo de El País. La suciedad pegajosa que las muchas guerras le han ido añadiendo, las connotaciones malolientes adquiridas tras su paso por la prensa occidental. No, no es extraño que los Balcanes empiecen siempre un poquito más al este de donde se esté, si se le pregunta a sus propios habitantes: si se interroga a un esloveno, empiezan en Zagreb, si a un croata, en Bosnia, si a un sarajevita, en Serbia, si a un serbio, en Kosovo, etcétera. Pero no es tan difícil, cuando uno ha pasado por allí, conocer un núcleo de limpieza innegociable, una forma inimitable de dignidad y de humanidad que salta a la vista si nos fijamos en cómo se confecciona por allí el pan, o la poesía, o los puentes. Un cuidado extremo, que colinda con el amor. Un significado secreto, pero presente cada vez que oigo esa palabra, los Balcanes, benditos sean.

viernes, 23 de mayo de 2008

LOS LIMPIOS MANTELES DE SU MESA


Ya sé que el tema está un poco pasado, pero he releído la tremenda carta que Sharon Olds le dirigió a Laura Bush para decirle por qué rechazaba su invitación a la fiesta del libro de la Casa Blanca de 2005. ¿Por qué razón este último párrafo me pone los pelos de punta y un nudo como de polvorones La Estepeña en la garganta? Lean:

So many Americans who had felt pride in our country now feel anguish and shame, for the current regime of blood, wounds and fire. I thought of the clean linens at your table, the shining knives and the flames of the candles, and I could not stomach it.

El documento completo, aquí, y la traducción de Manuel Talens para Rebelión, aquí.

jueves, 22 de mayo de 2008

LA UNDÉCIMA RESEÑA

Corta pero ancha, la undécima reseña de Música para ascensores la publicó el sábado pasado Antonio Parra en La Verdad:

LITERATURA

A quien tienes que leer, dice Diego, a éste sí,
es a Cormac McCarthy.
Cormac McCarthy, me digo,
Cormac McCarthy, que no se me olvide, y pido
otro tercio de cerveza, y sigo disfrutando
del pequeño conventículo: están Diego y María Luisa,
y Juande, y José Alcaraz, y un tal Fernando Garcín,
y Natalia Carbajosa, y hasta Gustavo Martín Garzo,
en Cartagena, y se habla de libros, y estoy contento.

Un par de días más tarde me quedo pensando,
¿Carson McCullers? ¿Era Carson McCullers, a quien dijo
Diego que leyera? No, no era ésta, a ver, sí,
era Cormac McCarthy, Cormac McCarthy,
que no se me olvide, y el libro, me parece,
La oscuridad exterior, sí, eso, la oscuridad,
La oscuridad exterior, y salgo por la puerta.

Más tarde, ese mismo día, el pobre Cormac
se convierte otra vez. En Robertson Davies,
ni más ni menos. Esta vez tardo más,
y gracias a que recuerdo
a Carson McCullers, y que esa mañana
ya había confundido con él al otro,
al bueno, a Cormac McCarthy, a Cormac McCarthy
y su La oscuridad exterior.

Anoche decido construir con eso un poema. Al mismo tiempo
mi plan de ir inmediatamente a la librería,
a por La oscuridad exterior,
se desvanece. Pongo todo aquí,
en negro sobre blanco. Sin embargo,
al mismo tiempo veo otras versiones,
del poema, que no incluyen
ni a Cormac McCarthy, ni a Diego, ni mucho menos
a Gustavo Martín Garzo. En ninguna de las versiones
leo esa novela hasta dentro de muchos meses.
En todas (excepto en ésta), olvido el nombre para siempre.