LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS

... como por ejemplo Balcanes, que es la que analiza Slavenka Drakulić en este magnífico artículo de El País. La suciedad pegajosa que las muchas guerras le han ido añadiendo, las connotaciones malolientes adquiridas tras su paso por la prensa occidental. No, no es extraño que los Balcanes empiecen siempre un poquito más al este de donde se esté, si se le pregunta a sus propios habitantes: si se interroga a un esloveno, empiezan en Zagreb, si a un croata, en Bosnia, si a un sarajevita, en Serbia, si a un serbio, en Kosovo, etcétera. Pero no es tan difícil, cuando uno ha pasado por allí, conocer un núcleo de limpieza innegociable, una forma inimitable de dignidad y de humanidad que salta a la vista si nos fijamos en cómo se confecciona por allí el pan, o la poesía, o los puentes. Un cuidado extremo, que colinda con el amor. Un significado secreto, pero presente cada vez que oigo esa palabra, los Balcanes, benditos sean.











