lunes, 9 de julio de 2007

PHILIP K. DICK QUE ESTÁS EN LOS ESPACIOS EXTERIORES

Tanto rollo con el aniversario de Blade Runner (pero coño, ¿no habían vendido ya la edición especial del director en dvd como ochocientas veces?) y el pobre Philip K. Dick, que se murió también hace 25 años, está pasando medio de tapadillo. Maravillosa retrospectiva paliativa la que le hacen en La tormenta en un vaso, oigan.

viernes, 6 de julio de 2007

SINESTESIA, ANESTESIA Y UN POQUITO DE HIPERESTESIA


Eso que llaman por ahí sinestesia no es tan difícil de explicar si trata uno de imaginar que es un guiri que oye por primera vez la palabra bollo (mi favorita de este idioma). Oigamos bollo por primera vez: pensemos inevitablemente en algo redondo, blandito y dulce, deseable, y efímero. Y en eso consiste la sinestesia: un estímulo dado se salta el canal en que está siendo percibido y contamina otros, provocando extraños efectos colaterales. Como el famoso soneto, sí.

Yo por ejemplo cuando escucho esta canción:



no puedo evitar ver a mi mujer. Las manos de que hablan los Raconteurs son las de Charo, benditas sean.

Claro que eso ya no es ningún fenómeno sinestésico, sino amor, y la mucha carretera que ya llevamos rodada a nuestras espaldas, ¿verdad?

martes, 3 de julio de 2007

23


La atmósfera desquiciada de las canciones de Blonde Redhead. La insólita fuerza que las mantiene unidas. Los paisajes inimaginables en las ventanas de la familia más rara de la música pop. Los cuerpos extraños, las rocas marcianas de ese alucinante paisaje emocional. Y la voz de Kazu Makino:

lunes, 2 de julio de 2007

ANIMALES PERIODÍSTICOS

Si quieren alucinar con la forma en que la colección de tópicos más boba del universo puede campear por la contraportada de la edición dominical de El País, chasquen aquí. Puro Manuel Vicent en estado de desgracia. Al loro: "los más descerebrados se revuelcan cada sábado en el albañal del botellón", "aunque en el colegio les explicaron cómo se usa el preservativo, a la mayoría no les da tiempo de ponérselo", "No les interesa la política, les suena vagamente el nombre de un tal Felipe González, no leen periódicos", etc. etc. Está hablando de Los jóvenes, así en general. Animalico.

viernes, 29 de junio de 2007

PUNXSUTAWNEY PHIL SE PASA A LOS CULEBRONES

Al fin y al cabo es viernes, así que vamos a dedicarnos a solazarnos en el inmarcesible friquismo que congrega la Red. Imposible reírse más en sólo cinco segundos de metraje:



Y luego está la versión Kill Bill, que también tiene su aquél:



Cojones, qué mirada, qué intensidad. A ver si aprende Eduardo Noriega.

DON'T TRY


Cuando uno no puede distinguir la huella que le han dejado en la memoria las novelas, por un lado, y la poesía, por otro, de un autor, debe de ser que se encuentra ante uno de los grandes. Es solo un síntoma, de acuerdo, pero de una enfermedad rarísima: la voz propia. Estoy pensando en la de Goethe, por ejemplo, o en la de Roberto Bolaño. O en la que toca hoy, señoras y señores: la de Charles Bukowski.

Soy de los que piensan que el viejo Hank tuvo entre las manos una de las últimas grandes revoluciones estéticas del siglo XX, paralela a la de Nicanor Parra en nuestro ámbito, y que después de su paso de elefante por la cristalería de la poesía anglosajona, quedaron pocos territorios por descubrir en ella. Pero su mayor mérito está, me parece, en la perfecta (no la primera) plasmación literaria del mundo de los cantos rodados (en definición de Dylan) norteamericanos: la miseria y el desarraigo extremos de la posguerra, hablando de sí mismos con los suficientes odio, autocomplacencia, ironía y esperanza como para resultar creíbles. Hasta tal punto asociamos con Bukowski a esta gente que muchas veces llamamos bukowskianos a sus modestos santuarios: cuartos de pensiones baratas, taquillas de la Greyhound, vagones de mercancías con gente escondida dentro. Aunque el propio Bukowski viviera toda su vida en Los Ángeles.

Este grupo social, tan típicamente U.S.A., ha motivado al menos tres grandes películas con mucho en común: París, Texas, de Wim Wenders, Mi Idaho privado, de Gus van Sant, y Brokeback Mountain, de Ang Lee. Los apellidos de los directores son claramente exógenos (dos de ellos no son norteamericanos), y los títulos están construidos con topónimos: en las tres cintas, esos lugares son el lógico objeto de deseo, la patria emocional de sus protagonistas, el anhelo de una vida mejor que la rodante. Para apreciar en lo que vale la genialidad retrospectiva de Bukowski, nótese cómo sus personajes han superado la tentación de ese fanal terreno y se encaminan directamente hacia el vacío. Por volver un poco a Bolaño, de quien hablábamos al principio de esta entrada.

STUPEFACTION COMES TO MIND

Madre mía de mi vida, cómo amo a Robert Fisk.

martes, 26 de junio de 2007

ANTOLOGÍAS


Hace unos días que tengo buenísimas noticias y no sé por qué no lo he cacareado por aquí aún, pero el caso es que voy a participar en un par de antologías apetitosas: Hank Over, el homenaje a Bukowski que está editando Patxi Irurzun, y otra, de poesía underground, de momento sin título, que está preparando Sergi Puertas para la editorial zaragozana Barrabés. Sigo sin saber qué cojones pinto yo al lado de gente como Manuel Vilas, Agustín Fernández Mallo, David González, Javier Corcobado o Antonio Luque, y me imagino que las comparaciones serán más bien odiosas, pero me hace una ilusión infinita. Gracias, Patxi y Sergi, por apostar por mí.

lunes, 25 de junio de 2007

BODAS Y BODAS

El sábado se casaron estas dos personas adorables:


Ella es mi querida prima Mari y él, nuestro hombre de Mali, el señor Kola.

Ahora viene cuando ella tiene que aprender a hacer esto:



Oh, mi querida prima Mari.

P.S.: Anduve por la provincia de Barcelona un fin de semana entero y ningún malvado independentista se puso a hablarme en catalán con la intención de humillarme y animarme a salir de su país cuanto antes. Tampoco vi elefantitos rosa volando en dirección a mí. Debe de ser que no me comí ningún ácido, pues.

viernes, 22 de junio de 2007

J & J REVISITED

Tengo una pareja de amigos con los nombres más chulos del ancho mundo: Jose y Jose. Viven en Madrid, en un piso minúsculo del barrio de Arganzuela, y se ocupan en cientos de actividades: hacer fotos a todo lo vivo, por ejemplo (él explorando la relación entre fotografía y poesía, ella según un método mucho más zen), visitar ciudades inverosímiles, doblar papel, coleccionar mapas, escribir poemas, pintar y escuchar mucho rock nacional y mucho trance, cosa que seguro que tiene un sentido aunque así a bote pronto sea difícil captarlo. Son personajes de una post nouvelle vague que aún no ha llegado a las multisalas, y su amor por los lugares que pisan lo tiñe todo, de modo que deja de ser posible separarlos del recuerdo de lugares como la ciudad de Madrid, el valle del Jerte o la Alemania del Este. Apenas los llamo, porque ya saben todos ustedes que una alergia horrorosa me aleja de los teléfonos móviles o fijos, pero igual me acuerdo continuamente de ellos, como espero que demuestre esta entrada.