Ni Barcelona, ni París, ni Nueva York. La cuna de la escultura posmoderna no es otra que Murcia. Y para muestra un botón, la reciente estatua de San Fco. de Asís que abre el Malecón:

Y no queda la cosa ahí. En medio del río, que es donde debe estar, se construye un monumento al Sardinero, esa figura entrañable, el eterno segundón en las listas murcianas de personajes odiados, siempre por detrás (pero a corta distancia) de los tunos:

Qué maravilla. Qué muestras espontáneas de afecto popular pueden oírse al cruzar por el puente viejo. Por ejemplo qué lástima que no venga una riá y se lleve toa esa mierda pasao Beniaján. Y así confortado, con una sonrisa alargándose en los labios, el murcianito medio desemboca en la Glorieta, donde se alza majestuoso el rosado Ayuntamiento, y siente nacer en sus entrañas un sentimiento de gratitud hacia nuestros incorruptibles Mandarines, Mentores del Hecho y Escanciadores del Agua (Para Todos, cómo no).
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Actualización: me he currado en Google Maps un plano llamado "Aberraciones escultóricas de Murcia", que igual les hace gracia. Hagan clic en las pestañas para ver fotos de los engendros (+18):

Y por supuesto, si quieren sugerir algún añadido (con foto mejor), aquí está mi dirección de correo.