lunes, 26 de marzo de 2007

NO AL PRÉSTAMO DE PAGO

Como algunos de ustedes saben, formo parte de la Sociedad General de Autores y Editores de España (a.k.a. Ladrones), en calidad de letrista del magnífico proyecto de nu-jazz Venueconnection. Tres años hace ya que me tienen y a estas alturas mi saldo con ellos es de menos seis euros o algo así (empiezas en negativo por gastos de gestión). Por motivos que no vienen al caso, traté de darme de baja el año pasado y me encontré con que es imposible, es decir: la Sociedad jamás va a dejar de cobrar derechos por mis letras, diga yo lo que diga. Eso sí, puedo renunciar a cobrar (con lo que mi dinero iría tranquilamente al bolsillo de Ramoncín, supongo), pero no eximir del pago de mis derechos al comprador del disco. Además, para grabar y registrar un disco en este país es prácticamente imposible evitar el trámite de darte de alta con ellos, en un círculo vicioso ya ampliamente denunciado y lamentado:



Por otra parte y como ya pone ahí a la derecha (tengo que cambiar el blogroll de lado, me jode estar siempre remitiéndome a la derecha), soy autor de un par de poemarios que están o han estado a la venta en librerías y en los fondos de una serie de bibliotecas para su préstamo. Por algún motivo y para mi alegría, no he tenido que hacerme socio de ninguna sociedad de gestión de derechos como (aprendiz de) poeta, y de los libros vendidos yo no veo una chapa. Por lo que me da exactamente igual que usted me lea pasando por caja o que lo haga tomando el libro en préstamo de alguna biblioteca. Pero sí que me importa, y mucho, que me lea usted, y ello hasta tal punto que cuelgo mis poemas por la güé para facilitar el trámite, como pueden ver ahí a la... ahí al lado.

Todo esto lo cuento porque cuando uno se mete con los kafkianos sistemas burocráticos de gestión de derechos le suelen venir con eso de que si tú fueras Bisbal y vivieras de esto no dirías lo mismo. Pues bien, yo no soy (afortunadamente) David Bisbal, pero sí autor, y aunque no viva de esto sí que he de enfrentarme a la penosa circunstancia de que mis lectores hayan de pagar un extra para oír o leer mis cosas. Y como ese extra son, precisamente, mis derechos como autor y me gustaría poder gestionarlos yo (decidir, para empezar, si quiero cobrárselos a mi lector o no), y no es así, pues aquí hay algo que huele a podrido. Y como ahora no sólo los que compren mis libros, sino también los que tomen en préstamos mis libros van a tener que pagar un dinero (0,20€) por mis derechos que ni voy a cobrar nunca ni lo querría si alguna vez me llegara, pues ya es como para cabrearse. Cabrearse por cabrearse es inútil. Lo que hay que hacer es actuar:


(Esta plataforma maneja una herramienta a mi juicio importantísima: una lista de adhesiones compuesta por muchos nombres de escritores y escritoras que no aceptan el canon. Con lo que se va a incurrir en la contradicción de exigir a las bibliotecas el pago de unos derechos que los beneficiarios no van a aceptar. ¿A dónde va a ir ese dinero entonces? ¿A la beneficencia?)

EL SECRETO DE LAS MUJERES

Queremos saber: si el gobierno miró para otro lado cuando se tomaron estas espeluznantes imágenes y se publicaron en todas las paradas de autobús de nuestro país:


Queremos saber: si está el ministro de Interior dispuesto a ceder ante este descarado chantaje:



Queremos saber: si va Zapatero a permitir que esta persona vuelva a desfilar en Cibeles tranquilamente, demostrando con ello que ha vendido miserablemente el Estado de Derecho, en la más flagrante agresión a los principios básicos de la Democracia, en la rendición más intolerable de la Historia Universal, etcétera.

viernes, 23 de marzo de 2007

LO QUE NO LE DIJE AYER A MI AMIGO PACO AL ENCONTRARNOS POR LA CALLE

Acuérdense de cuando la mayoría de sus amigos se estaban independizando: los alquiladores contra los compradores, los que apostaban por los muebles de segunda mano contra los fans del Ikea (que en esa época les suponía tener que meter a los amigos en una furgoneta prestada e irse a Madrid a pasar el día). A continuación llegó la ola de las bodas: por la iglesia vs. por el juzgado, lista vs. cuenta corriente, etcétera. Y por supuesto después la avalancha de críos que dejó los bares de siempre desiertos de caras conocidas e instauró la tan anglosajona costumbre de las dinner parties (a ver qué remedio) por nuestros meridionales pagos. Qué les voy a contar a ustedes, de la fea burguesía, que ya no sepan.

Sin embargo, la fase que viene ahora es un poco diferente. Cuando nos vamos encontrando a viejos amigos y la historia que tienen para contarte es la de su divorcio (con proceso judicial incluido), los pormenores de la custodia de sus hijos, las pensiones por manutención, los pisos, clásicamente de alquiler, a que se han ido a vivir. Y ya a nadie se le ocurre aquello de vamos a tomarnos unas cañas y me lo cuentas mejor, cosa tan natural al encontrarte con un viejo compadre de la facultad una tarde de jueves en la feria del libro como ocurrió ayer. Algo ha cambiado y seguramente tendrá algo que ver con eso que llaman madurez y que no lo es en absoluto, y da frío. Eso sí, dicen por ahí que antes de todo esto no era posible escuchar Frank's Wild Years. Eso que nos llevamos.

Tampoco era posible aprehender esos conceptos puramente murcianos: la pesambre y la cansera. Me quedo con Tom Waits, señoras y señores.

HACHE / Nº4



Egofilia non-stop: el número cuatro de esta fabulosa revista lleva apenas una semana en la calle y tengo que decir que es un honor del carajo compartir páginas con Kepa Murua, Jorge Reichmann, Mariano Peyrou o José Antonio Martínez Muñoz. Por no hablar de lo de estrenarme como traductor édito con ese delicioso poema de Maurice Riordan.

Si no la encuentran en las librerías, cosa por otra parte rara, pasen por aquí.

miércoles, 21 de marzo de 2007

JOSÉ LUIS REY / LA FAMILIA NÓRDICA




(Ya sé que muchos de ustedes habrán leído la reseña que de este libro y de otros del mismo autor hizo hace poco nuestro faro y guía y que frente a eso todo lo que uno diga va a sonar a poco y a repetido, pero me ha gustado tanto este libro y me ha sugerido tanto que no me voy a resistir a colgar mi propia crítica, que para eso están los blogs de cada uno, para poner todo lo que se te ocurra y que luego no venga a leerlo ni Pedrete. En fin:)

Porque el autor llama repetidamente a la poesía canto a lo largo de todo el poemario y por el predominio de una riquísima imaginería de corte irracional es inevitable hablar de lo órfico al enfrentarse a la obra de José Luis Rey. Ahora bien, nadie espere un libro hermético, en el sentido que se suele dar a la etiqueta órfica en poesía, y sí más bien una colección extraña (i.e. profunda, i.e. oculta, i.e. onírica, o cercana al mundo de la infancia, ver el prólogo al Autorretrato en espejo convexo, de Ashbery, que firma Julián Jiménez Heffernan para la edición de DVD, 2006) de poemas.

Un libro marciano, pariente lejano y bastardo de los momentos más lisérgicos de Carlos Edmundo de Ory o según qué novísimos, y recorrido de punta a punta del surrealismo más amable, el de Blaise Cendrars, por ejemplo, aquél que no busca una puesta constante en cuestión de sus mecanismos expresivos sino una práctica liberadora porque sí, una manufactura de imágenes exentas, sin vertebración teórica coercitiva. La toma de posición de Rey parece consistir en dar un paso atrás para colocarse en un espacio anterior a toda toma de posición, y encontrar en ese espacio la fuente prelingüística de una poesía lo menos encorsetada posible. Es a esta (no-)praxis, me parece, a lo que el poeta llama canto en el poemario. Lo que pone en marcha y mueve el fraseo de cada poema es en gran medida su propio y característico ritmo, un dibujo, insisto, prelingüístico, que precede a los versos, los determina y los produce.

Semejante desapego del apparatchik teórico casa mal con las poéticas posmodernas, siempre dispuestas a imbricar sus propias justificaciones metaliterarias en los poemas, en un recurso en trance de convertirse en clásico a estas alturas. La prueba del nueve estaría, sin embargo, en la no renuncia de Rey a entonar una poesía total, portadora de (esa palabra aborrecida) una cosmovisión suficiente y enriquecedora a la manera de los maestros Whitman o Juan Ramón Jiménez. Iluminadora a este respecto es la cita del omnipresente Wittgenstein que abre el poemario: Sentir el mundo como un todo limitado es lo místico. Tendré que volver a remitirme a nuestro particular faro y guía, de donde extraigo la idea de la vuelta de la poesía moderna, alentada en nuestro país por los teóricos de la Universidad de La Laguna, como un modo de contextualizar el intento, por otra parte tan atípico y refrescante, de Rey en su obra.

Al margen de estas consideraciones previas, lo primero que sorprende y seduce de este libro es la calidad de su fraseo y de su imaginería. Efectivamente, con los mismos mimbres se pueden hacer libros horribles, y éste es espectacular.

El lenguaje es fiel al catálogo simbolista y modernista, muy respetuoso con sus valores evocativos: así el predominio de los elementos naturales, la ausencia de neologismos, el horror a cualquier forma aun leve de cacofonía. No cabe esperar juegos de ingenio ni coqueteos con otros niveles lingüísticos no sancionados por la costumbre como líricos. No se da la tan común tendencia barroquizante (en la posmodernidad) a utilizar la ironía como motor léxico. Oh dinos cómo curarse de la ironía, la descarnada invocación de Adam Zagajewski, podría ser suscrita también por Rey, no terminando aquí las coincidencias entre las poéticas de estos dos autores (por ejemplo, coinciden también en mi mesilla de noche). El autor parece creer en la verdad de este lenguaje lírico y utilizar esa creencia para a continuación descolocarlo todo, revolver las inercias combinatorias, mezclar la fresa con el chocolate y ofrecer en el menú del sintagma (del verso, del puro fraseo, entendido este término en la acepción jazzística) sabores nuevos, y no tanto con la técnica surrealista del cubilete semántico como con la pura exploración en lo desconocido en que debe de consistir hacer poesía de verdad, si lo que dicen por ahí es cierto. O cómo explican ustedes que en un momento del poema que reproducimos se llame a la poesía (me parece) alfabeto de arena en la boca de un príncipe.

La imaginería abunda en lo ya apuntado para el lenguaje: ningún elemento, tomados éstos uno a uno, se sale del repertorio ortodoxo. Ahora bien, nadie dijo que las combinaciones tuvieran que sonar a siglo XIX: vestidos sumergidos en harina solar, girasoles en tierras submarinas, una borrasca brillando en los pechos de una muchacha (sí, usted diría las tetas de una chica, y qué), etcétera etcétera. Digo etcétera porque los períodos son amplios (pero extremadamente precisos, lean en voz alta y verán), el caudal generoso, las visiones frecuentes, el posgusto afrutado.

Y hasta aquí lo que se me ha ocurrido. Les dejo con un poema, que ya tardaba:


APARICIÓN DE VENUS EN LAS BAÑERAS DE HUNGRÍA

Mis niños con las manos perfectas de robar.
Mi maleta llena de pájaros.
Los ladrones volaban
y esperan cada tarde el momento adecuado, mi dinero, mi vida,
y espían los milagros y siempre tienen sed.
Y entonces, bajo rosas, a ciegas, entre el cielo,
en todos los tejados, dilo así.
Y di cómo soñábamos,
y quiénes fueron jóvenes, y quiénes sumergieron sus vestidos
en la harina solar para ver otros días
y nada se les dio.

Y es que a veces las lágrimas incendian los desvanes,
resbalan lentamente, no suenan al caer.
Y los ahogados llegan a las panaderías.
En los cines burbujea un volcán, bailaremos tal vez
un día transparente.
¿Cómo estás?, no conozco
girasoles en tierras submarinas.
Y algo así, sin embargo, una muchacha de luz
abre la puerta del alba
y está desnuda. La borrasca brilla en sus pechos.
El mundo es amarillo, nadie quiere morir.
Pero una raza de ladrones vuela.
Su pulsera, su gracia, sus palabras,
aquel tacón de mayo clavándose en el mar.
Vivir es estar dentro de una huella encendida,
cantar como las sábanas al sol, la hierba en las terrazas.

Qué misterio después: por los grifos abiertos sale el día,
desbordando la tierra sale el día,
sale el día
y no sabemos nadar.
Ay quién querrá subir, quién dirá soy cartero
y contará la historia,
llevará las palabras más allá de la niebla
y dirá cómo éramos, qué cosas tartamudas nos gustaban,
qué alfabeto de arena en la boca de un príncipe.

En el cuarto de baño se evapora el amor, un poema es un eco,
un poema es un eco.

¡Nuestra Señora del Verano vive!
Dentro de su tacón están los Andes.
Y cuántos francmasones
se reúnen a oscuras detrás de su rodilla.
En las calles más frías, en su hermosa nariz
nos creímos a salvo, pero ahora
estamos obligados a ser música.
En mi ventana culta seré joven. Allí he visto caer
enormes tulipanes, los pendientes rosados que se puso
y el vestido estampado de la infancia.
Un día volverá
y aquellos que la amaban ya serán su cabello,
saltarán en sus ojos, bajarán por sus brazos.
Su respirar eléctrico será respiración.
La muchacha amarilla nos ha visto robarle
y nos alza en su mano, quién podrá
resistir un momento, acercarse a su oído y en voz baja
decirle que nosotros, tan frágiles, la hicimos.

COSAS QUE HACER EN SÁBADO CUANDO TE ESTÁN ROBANDO LA CARTERA

O soy yo o en la mirada de este tipo, obligado por circunstancias contractuales a expresar entusiasmo, queda un resto de angst existencial o de resignación suicida:


O soy yo o en la mirada de esta tipa, obligada por circunstancias contractuales a expresar entusiasmo, se advierte la clarividencia con que prevé la recurrencia de cientos de cuotas, inobjetables, inmisericordes, repitiéndose mes tras mes con la fría crueldad de los inviernos siberianos:


O soy yo o este llavero pesa todavía más de lo que aparenta:



O soy yo o el que ha perpetrado este anuncio ha leído a Chéjov. O soy yo o el fotógrafo se ha inspirado en Erwin Olaf:



No, no soy yo: ahí pone "40 años". Sí. Y no soy yo, son los derechos constitucionales de usted los que están usando de papel higiénico. Inmobiliarias, entidades financieras, promotoras, ayuntamientos: examinen la curva de sus beneficios de los últimos cinco años y compárenla con la de los precios de la vivienda.

¿Les sale lo mismo que a mí? Pues nos vemos el sábado 24, a las cinco de la tarde, en la plaza de Santo Domingo. Más claro, agua:


HERE COMES THE SUN

Y bueno, señoras y señores. Ha empezado oficialmente la primavera y, aunque hay un poquito de viento y éste está un poquito frío, el aire no puede estar más limpio ni el cielo más azul. Será cuestión de celebrarlo dándole al play:

viernes, 16 de marzo de 2007

EL OJO


Señoras y señores, pasen por la puerta de al lado: ¡Famosos en acción! les desvela todo lo que siempre quisieron saber y jamás se atrevieron a preguntar sobre la poesía de Antonio Aguilar. Y gratis. Y sin publicidad. Bueno, con un poco de publicidad de Tupperware si acaso. Pero apenas nada.

CON TRES JINETES DEL APOCALIPSIS YA HAY SUFICIENTE

martes, 13 de marzo de 2007

DONDE CONVERSAN EL REY Y EL ALMIRANTE, Y LA MATERIA DE SUS RECONVENCIONES RESULTA SER LA NADA

Manifestóle su Majestad el Rey a nuestro Capitán su descontento, por no haber hallado en el Diario de a Bordo narración alguna, durante gran parte del Invierno y de la Primavera, de lo que el Almirante defendióse al punto: "Eso es, su Alteza, porque en esos días no ocurrió suceso alguno digno de notar, ni racha de viento prolongada, ni tumulto en la marinería, ni avistamiento de pájaro o de nube donde nos encontrábamos"