Se llama P200, Iris para los amigos, y tiene veintiún añitos. Es adoptada, claro. Si yo fuera bizco y llevara barba y gafas de sol nada nos distinguiría de una escena de Caro Diario cuando pasamos petardeando por la calle.¿Y qué más? Que mi Charo está bastante celosa, cómo si no, pero que cualquier día la convenzo y nos marcamos un trío.
Mi hijo Miguel se llama así porque la noche anterior al Pleno Onomástico en que Charo y yo decidimos su nombre re-tropecé, en la antología de García Posada, con este viejo poema de E.S.R.:
EL EREMITA (Miguel Espinosa)
DEJÓ pasar las ocasiones en que se cebó vuestra avidez. No fue jamás obstáculo para ajenas codicias, pues buscaba la luz de la palabra, que vosotros despreciáis, pero aun eso os dolió que buscara. Le envidiabais por ser distinto y puro, si bien nunca quisisteis emularlo (el envidioso halla siempre culpable de inocencia al envidiado; su vileza admite sólo al testigo cómplice). Vivió con dignidad, humildemente, laborando en lo suyo, y ni siquiera perdió el tiempo en odiaros. ________________________Sobre el polvo que sois, sobre la nada de tanta iniquidad, caerá el olvido. Mas quedarán sus obras y su nombre, y su gloria será vuestra condena.
Es, se entiende, una invocación, un deseo, como todo nombre puesto con el corazón y la cabeza. Algo parecido recoge mi compadre Ángel en su post conmemorativo (muchas gracias, socio, y sí, al crío lo que más le gusta en el mundo, aparte de las tetas de Charo, claro, es la luz y Primal Scream). Para mi mujer, por otra parte, Miguel es el nombre de un tío suyo, el que más quiere, y también tiene su sentido.
Y por eso no te llamas Playstation Espejo, hijo mío.
Evohé. El señor Sebastián Mondéjar, que sabe mucho más que usted de poesía y de jazz, abre tenderetes en la blogosfera (en el aire). Un camino en el aire y Cinema Quasar, ahí a la vuelta de la esquina. Ya tardan.
Con lo que inauguro sección de enlaces a blogs de poetas amigos, ahí a la derecha y en riguroso orden alfabético. Salú.
Insisto: el lenguaje humano no nació para que Urgh le dijera a su parienta pásame la sal que este filete de mamut está incomible. El lenguaje existe, primero, para la expresión de la maravilla, y luego para todo lo demás. La poesía va primero. Como lo oyen. Para demostrarlo, hágase el sencillo experimento de olvidar el mar y la palabra mar y el sonido de las olas y el olor del salitre. Bórrese de la memoria personal y bórrense todas las menciones que uno haya ido encontrándose en la literatura, el cine, la tele, hablando con la gente, etcétera. Cójase el autobús para Coruña y plántese uno delante del océano, a ver qué pasa. Nótese cómo de la hipnosis, de la euforia o del simple trip nace una palabra y cómo esta palabra trata de salir y ponerse en común con quien pase por allí.
Sin embargo, todo este movimiento lo es de reflujo. En el exacto momento en que rompe la ola estamos solos, y no hay palabras que valgan. Inspiración - espiración, Miguelito, sábelo desde ya. Y donde digo inspiración digo tú, dejémonos de metáforas. Tú a los cinco minutos de vida, cuando te plantaron en mis zarpas, por ejemplo. Y donde digo espiración digo todos y cada uno de mis poemas, a partir de ahora, mi niño. Ya está bien de vacío.
En la foto, Miguel Espejo durmiendo la siesta el día después de nacer. Perdonen a sus papás si estos días tienen dificultades para ponerse en contacto con ellos, pero están muy ocupados mirando a este señor. A este niño tan, pero tan guapo.
A mí no me vengan con nochebuenas ni con navidades, que soy ateo. A mí lo que me gusta de la última semana de diciembre es esto: el Aperitivo Navideño, la quedada alcohólico-gastronómica más importante y extensa del año, la celebración del Bar, la Gamba y el Gintónic, esas tres instituciones básicas del Estado de Derecho Murciano. Este año (el 4º), por primera vez, con camiseta:
(Ahí pone, para aquellos pueblerinos que no dominen el serbio, "Sexo, gambas y rock'n'roll")
Vamos pallá. Cita en lo del cuartel de artillería. Somos pocos, pero excelsos:
14:00h, plaza de Santa Catalina: se abre la veda de la gamba roja:
17:00h. 9 Pisos: se abre la veda de los gintónics:
Y de las camareras guapas:
Y de hacer el gilipollas:
A continuación nos sumergimos en una orgía tónica:
Las (más o menos) 21:00. Parada en La Parranda para engrasar las paredes del estómago (qué carrillera de ternera nos pondrían, oigan, que nos acordamos de Angelito, nuestro gourmet oficial en el exilio):
Tras las viandas, momentos piadosos, para el recogimiento y el diálogo con dios:
Procesión que acaba en el MA-T. Arrobémonos con la llegada de la comitiva:
Y para ir acabando con la clásica guinda surrealista: ¡matanza de zombies!
Y eso es todo, amigos. De poesía ya hablaremos otro día.
Y ya para acabar hoy, les voy a pedir amablemente (luego vendrán los insultos y las amenazas) que se sumen a esta campaña. Toda la información está en la web de 200,7%, pero de lo que se trata es de algo tan simple como colocar una coma entre el cero y el siete de todos los 2007 que podamos, empezando por los que escribamos nosotros. Ya saben qué significa este 0,7% pero si quieren saber más, pues pasen por aquí.
José Daniel Espejo (Orihuela 1975) es autor de Los placeres de la meteorología (Nausícäa, Murcia, 2000), Quemando a los idiotas en las plazas (Universidad de Murcia, 2001) y Música para ascensores (Editora Regional, 2007). Le gustan La Buena Vida, los Balcanes y los gintónics. En este blog veremos cómo va lo suyo con la poesía y, seguramente, con todo lo demás.